Por: Yasher Bolívar Pérez
La Selección Colombia ya tiene definido su panorama en el Mundial 2026. La clasificación de la República Democrática del Congo, tras imponerse en el repechaje intercontinental, cerró el Grupo K, que estará integrado por Colombia, Portugal, Uzbekistán y el conjunto africano. Un grupo que, lejos de ser predecible, plantea tensiones competitivas y desafíos tácticos desde el primer partido.
El duelo entre Congo y Jamaica se resolvió en el tiempo extra, luego de un empate sin goles en los 90 minutos reglamentarios. Fue Axel Tuanzebe quien, al minuto 100, rompió la resistencia con un remate decisivo tras un tiro de esquina, inclinando la balanza a favor de los africanos. Más que un gol, fue la confirmación de una selección que ha construido su clasificación desde la resiliencia, eliminando a rivales de peso en África y sosteniendo un discurso competitivo consistente.
Para Colombia, el grupo representa una ecuación compleja: la jerarquía histórica de Portugal, la disciplina emergente de Uzbekistán y el impulso físico y anímico de Congo configuran un escenario exigente. En los Mundiales, los nombres pesan, pero los momentos deciden; y en esa tensión entre historia y presente, la selección colombiana deberá demostrar si está preparada para competir, no solo para participar.









