Por: Yasher Bolívar Pérez
Novak Djokovic volvió a demostrar por qué es uno de los grandes de la historia del tenis al clasificar a la final del Abierto de Australia tras superar en un exigente partido a Jannik Sinner. El serbio, de 38 años, se impuso en cinco sets al vigente campeón y número dos del mundo, en un duelo intenso que mantuvo la emoción hasta el final y lo dejó a un paso de un nuevo récord en su carrera.
Con esta victoria, Djokovic disputará su primera final de Grand Slam desde Wimbledon 2024 y tendrá una cita especial con la historia, ya que buscará su título número 25 en torneos mayores y el duodécimo en Melbourne. El triunfo cobra aún más valor teniendo en cuenta el nivel mostrado por Sinner y el recorrido del serbio en el torneo, donde incluso tuvo momentos de dificultad en rondas anteriores.
Al otro lado de la red estará Carlos Alcaraz, actual número uno del mundo, quien también llegó a la final tras una dura batalla a cinco sets frente a Alexander Zverev. El choque entre el español y el serbio despierta una enorme expectativa, no solo por el nivel de ambos, sino por la rivalidad reciente que han construido y por lo que está en juego: la consagración de una nueva generación o la reafirmación de una leyenda viva del tenis mundial.









