El Comité Paralímpico Nacional de Ucrania anunció que sus atletas no asistirán a la ceremonia inaugural de los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina, programada para el 6 de marzo en Verona, como protesta por la autorización otorgada a competidores de Rusia y Bielorrusia.
La decisión surge luego de que el Comité Paralímpico Internacional (IPC) asignara 10 plazas combinadas a atletas rusos y bielorrusos, lo que ha generado una fuerte controversia política en medio del conflicto bélico que ya cumple cuatro años.
En un comunicado, la delegación ucraniana expresó su “indignación” por lo que calificó como una decisión “cínica”, y exigió además que la bandera ucraniana no sea utilizada durante la ceremonia inaugural. No obstante, aclararon que los deportistas sí competirán en las pruebas programadas entre el 6 y el 15 de marzo.
El ministro de Deportes de Ucrania, Matvii Bidnyi, informó que los funcionarios del país tampoco asistirán a los Juegos, aunque reiteró el respaldo a los atletas que representarán a la nación en las competencias.
Por su parte, Rusia —excluida de múltiples competiciones internacionales tras la invasión a Ucrania— ha sostenido que el deporte no debe mezclarse con la política y que impedir la participación de atletas con discapacidad resulta injusto.
De acuerdo con la distribución anunciada, Rusia contará con cupos en esquí alpino, esquí de fondo y snowboard, mientras que Bielorrusia tendrá plazas en esquí de fondo. Desde Kiev cuestionan que ninguno de estos países haya pasado por el proceso regular de clasificación.
No es la primera vez que Ucrania adopta una postura de este tipo. En 2014, durante los Juegos Paralímpicos de Sochi, el país envió solo un atleta a la ceremonia inaugural en señal de protesta por la anexión de Crimea por parte de Rusia.
El IPC indicó que mantiene comunicación directa con el comité ucraniano y que el tema continúa en discusión interna, mientras crece la tensión en torno al desarrollo del certamen deportivo.









