“Yo sé que en los deportes hay mucha presión, pero siempre les digo: si haces todo lo que está a tu alcance, entrenas bien y dejas todo en cada partido, no tienes nada que reprocharte. Si haces las cosas bien, seguramente se darán los resultados; a eso es a lo que todos apuntamos”, menciona Fabiola Zuluaga, al ser consultada sobre los aspectos que busca inculcar como entrenadora.
La extenista nacional participó en vivo en Actualidad Olímpica, programa institucional del Comité Olímpico Colombiano que, en cabeza de su presidente Ciro Solano Hurtado, se encuentra enfocado en la estrategia de posicionamiento, memoria y proyección del deporte olímpico nacional.
Cuando se habla del tenis colombiano, es casi imposible no mencionar el nombre de Fabiola Zuluaga Amado. La cucuteña nació el 7 de enero de 1979 y su primer acercamiento al deporte fue en la natación, donde aprendió los conceptos básicos; sin embargo, los hilos del destino cambiaron el rumbo cuando, en una competencia a la que fue invitada, su mamá no pudo asistir.

A raíz de esa situación, Fabiola desistió de la práctica de la natación y, como si de una profecía se tratara, su mamá la inscribió para practicar tenis (sin consultarlo previamente). Casi de inmediato, su talento innato floreció en el “deporte blanco” y, con ello, sus logros nacionales e internacionales forjaron las bases de un camino hacia el profesionalismo para las generaciones venideras.
Escribiendo su nombre en las páginas doradas del deporte colombiano, tras alcanzar cinco títulos WTA, una semifinal en el Australian Open, ubicarse en la casilla 16 del ranking WTA y firmar su participación (hasta la tercera ronda) en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 y Atenas 2004, Fabiola le dijo adiós al tenis en 2006.

“Cuando decidí retirarme, me dije: no quiero volver a ver nada que tenga que ver con el tenis. Dejé de hablarme con la gente del tenis, no volví a un torneo, me alejé completamente y me dediqué a mi familia: a casarme, a tener a mis hijos y a disfrutarlos”, destaca la cucuteña al hablar de sus primeros años tras el retiro profesional.
Por aquel entonces, nuestra protagonista se alejó de su pasión por el deporte; pero, como el ave fénix, su revés encendió la llama por disputar un punto más defendiendo el ‘tricolor’ nacional. “Hace unos seis años me volvió a picar el bichito del deporte, eso que se lleva en la sangre, esa pasión que yo quería olvidar, pero que seguía dentro de mí”.
Fabiola regresó a las canchas como capitana del equipo en la Billie Jean King Cup, pero lo que inicialmente parecía un plan de un par de semanas al año se transformó en una nueva llama de su pasión por el tenis. Previamente, Zuluaga solo había representado al país en los Juegos Olímpicos; sin embargo, con su nuevo rol ha podido disfrutar del Ciclo Olímpico.
“Me encanta cómo los nuevos tenistas que llegan también disfrutan todo ese proceso, esa convivencia dentro del deporte, y nos ha ido bastante bien, afortunadamente. Así estamos como entrenadora, comentadora, acompañante, psicóloga y motivadora (…) en el tenis se hace de todo”, expresa con orgullo Fabiola.

En estos nuevos espacios, la cucuteña no solo representa una inspiración para quienes la rodean, sino que también transmite sus principios y valores para instruir a las nuevas generaciones, donde se resalta algo en específico que redactó escritor uruguayo Mario Benedetti: “De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves. Que te enseñen a mirar con otros ojos”.
Sin ningún tipo de duda, el avance dentro del tenis es más que evidente. Con el paso del tiempo, crecieron las oportunidades para competir, las canchas para practicar y los diferentes métodos para el aprendizaje continuo desde las primeras etapas formativas. Con un panorama más accesible, Fabiola resalta que el apoyo es más que evidente, pero reconoce que hay otras áreas por valorar: “A veces creo que se lo ponemos tan fácil a estas nuevas generaciones que les cuesta un poco valorar eso que hay que hacer dentro de la cancha”.
Precisamente, en ese punto es donde más se evidencia el trabajo de la nortesantandereana, pues su experiencia dentro y fuera de la cancha le brinda herramientas para guiar en diversas situaciones: “Me gusta transmitirles mucho la calma, porque, estando allá adentro, uno se siente ofuscado. Cuando me hablan sobre la tranquilidad, les comento que yo ya pasé por ahí, por todo ese estrés y esa tensión. Entonces les repito: si uno deja su 100 %, no tiene por qué estresarse ni preocuparse; simplemente hay que dejar que las cosas fluyan y seguramente se darán los resultados”.

El manejo de sus emociones fue un proceso constante en su carrera profesional; por eso, Zuluaga insiste a los jóvenes atletas en que no vale la pena gastar tanta energía en ello, pues del afán por únicamente querer triunfar no queda sino el cansancio de la frustración. Psicólogos, fisioterapeutas y nutricionistas representan nuevas realidades en las carreras deportivas actuales y, aunque Fabiola no contó con su apoyo, siempre intenta recalcar su importancia.
“A ellos les gusta sentarse a hablar conmigo en los almuerzos, en las comidas o, a veces, cuando estamos en el club esperando competencia. Entonces, cuando se quejan: ‘¡Huy, qué comida tan mala!’, les digo: ‘En mi época, ni comida nos ponían; tocaba buscar algo para comprar por ahí o, simplemente, no comíamos porque no había’. ‘No, que es que esos tenis que nos dieron están feos’, y les respondo: ‘A mí me tocaba comprar los zapatos y, con el número tan grande que tengo, era súper difícil conseguirlos’. Con ese tipo de ejemplos se los voy explicando, para que se den cuenta de todas las facilidades que tienen hoy en día”, resalta la colombiana.
Con un trabajo constante, Fabiola expresa que esta nueva etapa en el tenis se ha convertido en la creación de una “familia” que disfruta de lo que hace y se motiva por compartir con otros atletas que también representan al país en los eventos del Ciclo Olímpico. Es así como los espacios en las villas deportivas se transforman en la posibilidad de representar al país, disfrutar de la experiencia y retarse a explicar esos “detalles” que cambian el rumbo de un resultado dentro de la cancha.

“Yo hablo con mis entrenadores y les digo: a ustedes les tocó muy fácil conmigo. A mí me decían: ‘tienes que hacer quinientas derechas acá en veinte minutos’, y yo las hacía; no refutaba nada. Lo que no me gustaba era que, si me faltaban al respeto, ahí sí no contaban conmigo. Otra cosa que no me gustaba era que fallaba una derecha y no me corregían cómo hacerla bien, sino que repetían cómo la hacía mal, con muecas”, comenta Fabiola.
Luego de 11 años como profesional y 20 años de carrera, el tenis continúa como un pilar en la vida de Zuluaga, ahora a través de la enseñanza: “Sin disciplina y esfuerzo no se llega a ningún lado. Tanto en el deporte como en la vida, la disciplina es fundamental para adquirir rutinas, así como compromiso y esfuerzo. Eso fue lo que me dejó el tenis y es lo que intento transmitir a mi familia”.
Aunque su estilo de vida se transformó, Fabiola Zuluaga continúa aprendiendo y transmitiendo lo que hace único al tenis. Como un fiel reflejo de una maestra, sus enseñanzas brindan una guía a las nuevas generaciones que, como ella, quieren alcanzar el sueño del profesionalismo y seguir cimentando el camino del tenis en Colombia.









