Por: Yasher Bolívar Pérez
Hace apenas unos meses, los Indiana Pacers estuvieron a un partido de tocar la gloria en las Finales de la NBA. Hoy, esa imagen parece lejana y casi irreconocible. El equipo atraviesa el momento más oscuro de su historia reciente: es colista de la liga con un balance de 6-31 y encadena trece derrotas consecutivas, la peor racha que haya vivido la franquicia.
La última caída llegó este martes ante los Cleveland Cavaliers (116-120), en un partido que resumió a la perfección el drama de Indiana. Los Pacers entraron al último cuarto con una ventaja de nueve puntos, pero volvieron a derrumbarse cuando más necesitaban carácter. Cleveland reaccionó con un demoledor parcial de 7-23 en poco más de seis minutos, aprovechando cada error y cada duda de un rival sin respuestas.
Darius Garland fue el verdugo principal con 29 puntos, 14 de ellos en el tramo final, bien acompañado por Evan Mobley, Jarrett Allen y Sam Merrill. En Indiana, Pascal Siakam intentó sostener al equipo con 22 puntos, pero no fue suficiente. La sensación es preocupante: un proyecto que parecía sólido se ha desmoronado y ahora los Pacers no solo pierden partidos, sino también confianza, rumbo y esperanza.




