Por: Yasher Bolívar Pérez
Era un desenlace difícil de evitar. El desequilibrio, la creatividad y la personalidad de José Enamorado no solo conquistaron a la hinchada de Junior, sino que despertaron el interés de varios clubes del continente. Finalmente, fue Gremio de Porto Alegre el que dio el paso decisivo y aceptó las condiciones económicas impuestas por el club rojiblanco: tres millones de dólares, el valor fijado en la cláusula de rescisión del extremo atlanticense.
La negociación, que tuvo un primer intento fallido, se destrabó con una segunda oferta que satisfizo a todas las partes y dejó el acuerdo prácticamente cerrado. Junior recibirá 1,8 millones de dólares, mientras que Real Cartagena, dueño del 40 % de los derechos económicos del jugador, obtendrá 1,2 millones. Para el futbolista, el salto al fútbol brasileño representa una mejora sustancial en lo económico y la oportunidad de consolidarse en una liga de mayor exposición y exigencia.
En lo deportivo, la salida deja un vacío sensible. Enamorado fue una pieza determinante en la obtención de la undécima estrella, decisivo en las finales y protagonista en los momentos donde se definen los títulos. Se va con dos campeonatos de Liga y una huella clara en la memoria del hincha, que entendió, incluso antes del anuncio oficial, que el talento que marca diferencias rara vez permanece demasiado tiempo en el fútbol colombiano.




