Por: Yasher Bolívar Pérez
La expectativa por el debut de Junior en la Copa Libertadores no deja de crecer y ya se traduce en cifras concretas: cerca de 10 mil abonados acompañarán al equipo en sus partidos como local en el estadio Jaime Morón de Cartagena. La respuesta de la afición, tanto barranquillera como cartagenera, confirma que el traslado de sede no ha debilitado el vínculo, sino que ha activado una movilización masiva en torno al equipo.
Según datos del club, la venta de abonos —que incluye los duelos ante Palmeiras, Cerro Porteño y Sporting Cristal— avanza a buen ritmo, con especial demanda en las tribunas populares. A los 3 mil abonados iniciales se sumaron más de 6 mil nuevos compradores, en un proceso que seguirá habilitado hasta el viernes al mediodía antes de dar paso a la venta de boletería individual. El objetivo es claro: llenar el estadio antes incluso de abrir esa segunda fase.
En este contexto, Cartagena se perfila como un escenario de respaldo total para el conjunto rojiblanco, mientras el Metropolitano de Barranquilla continúa en adecuaciones. La apuesta institucional y la respuesta de la hinchada convergen en un mismo mensaje: Junior no jugará fuera de casa, jugará con su gente. Y en torneos de esta magnitud, esa presencia no es un detalle menor, es un factor competitivo.









