Por: Yasher Bolívar Pérez
La NBA vivió una jornada de giros estratégicos y mensajes contundentes. En el Madison Square Garden, los New York Knicks pusieron fin a la racha de once victorias consecutivas de los San Antonio Spurs con un sólido 114-89, en un partido que cambió de pulso tras un arranque dubitativo de los locales. Jalen Brunson y Mikal Bridges lideraron la reacción ofensiva, mientras que los 25 puntos y 13 rebotes de Victor Wembanyama resultaron insuficientes para sostener el invicto texano. San Antonio continúa segundo en el Oeste (43-17), pero el golpe anímico marca un punto de inflexión; Nueva York, tercero en el Este (39-22), reafirma su candidatura.
En la Conferencia Oeste, los Minnesota Timberwolves dieron un paso estratégico al vencer 108-117 a los Denver Nuggets y escalar al cuarto lugar. El equipo visitante impuso ritmo y transición —30 puntos al contraataque frente a apenas seis de su rival— y administró la ventaja construida en el segundo cuarto. Anthony Edwards aportó 21 puntos, aunque con baja eficacia exterior, mientras que Nikola Jokic rozó el triple-doble con 35 puntos, 13 rebotes y 9 asistencias. El resultado desplaza a Denver a la quinta posición y aprieta la lucha por los puestos de privilegio.
La jornada dejó, además, señales de consolidación. Detroit remontó a Orlando apoyado en su dominio en la pintura; Boston superó a Philadelphia con una actuación sobresaliente de Neemias Queta; y Oklahoma City se convirtió en el primer equipo clasificado matemáticamente a la postemporada tras derrotar a Dallas con 30 puntos de Shai Gilgeous-Alexander.




