Por: Yasher Bolívar Pérez
El FC Barcelona vuelve a quedar en el centro de una tormenta institucional tras el cruce público de declaraciones entre Joan Laporta y el exentrenador Xavi Hernández. El detonante fue la revelación del técnico sobre el intento fallido de traer de regreso a Lionel Messi en 2023, una operación que, según Xavi, estaba prácticamente acordada hasta que el propio presidente decidió frenarla en el último momento.
De acuerdo con el exmediocampista, Laporta habría cambiado de postura para evitar tensiones internas dentro del club. “Laporta me dijo, palabra por palabra, que si Leo volvía iba a declararle la guerra y que no podía permitirlo”, afirmó Xavi en una entrevista que agitó el debate en el entorno azulgrana. La respuesta del presidente no tardó en llegar: defendió sus decisiones como necesarias para proteger el futuro institucional y deportivo del Barcelona.
Laporta incluso utilizó el presente del equipo para reforzar su postura, al comparar el rendimiento bajo el mando de Xavi con el del actual técnico, Hansi Flick. “Con los mismos jugadores Xavi perdía y Flick gana”, señaló el dirigente. La polémica estalla además en plena campaña electoral del club, donde Laporta busca mantenerse en la presidencia. Así, lo que empezó como una discusión sobre el regreso frustrado de Messi se transformó en un nuevo capítulo de tensión política dentro de una institución donde el pasado, el presente y el poder siguen entrelazados.









