Por: Yasher Bolívar Pérez
LeBron James volvió a desafiar la lógica del deporte profesional al convertirse, con 41 años y 44 días, en el jugador de mayor edad en registrar un triple-doble en la historia de la NBA. El alero de los Lakers firmó 28 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias en la victoria ante los Dallas Mavericks, alcanzando el triple-doble número 123 de su carrera y superando la marca que ostentaba Karl Malone como el más veterano en lograrlo.
La actuación no solo tuvo valor estadístico, sino simbólico. En una liga que idolatra la juventud y la explosividad, LeBron reafirma que la experiencia también produce impacto competitivo. Su primer triple-doble lo consiguió en 2005, cuando su hijo Bronny —hoy su compañero de equipo— tenía apenas unos meses de nacido. Dos décadas después, sigue ampliando un legado que ya lo consagra como uno de los jugadores más influyentes en la historia del baloncesto.
Además de este récord, James acumula otras marcas como el jugador más longevo en anotar 25, 30, 35 y hasta 45 puntos en un partido oficial. Más que prolongar su carrera, la está redefiniendo. En una NBA que cambia de ritmo y de protagonistas con velocidad vertiginosa, LeBron demuestra que la edad puede ser un dato estadístico, pero no necesariamente un límite competitivo.









