Por: Yasher Bolívar Pérez
El Real Madrid afronta un momento crítico en su enfermería. Kylian Mbappé viajó a Francia para someterse a una nueva valoración médica tras confirmarse un esguince en la rodilla izquierda, una dolencia que arrastra desde diciembre y que, pese a su insistencia en competir, terminó por obligarlo a detenerse. Sin una fecha definida para su regreso, el foco está puesto en la eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones ante el Manchester City, siempre bajo la premisa de evitar recaídas que comprometan el tramo decisivo de la temporada.
El delantero francés se recupera en París junto a miembros del cuerpo médico del club, mientras comparte mensajes de disciplina y constancia en sus redes sociales. Su caso no es aislado. Jude Bellingham también optó por desplazarse a su país para recibir una segunda opinión especializada sobre la rotura muscular en el semitendinoso de la pierna izquierda que lo mantiene fuera de competencia desde hace más de un mes, superando los plazos iniciales previstos por el club.
La búsqueda de diagnósticos complementarios forma parte del protocolo impulsado por el jefe médico Nico Mihic en esta nueva etapa, en un contexto donde la acumulación de lesiones preocupa en Valdebebas. A la lista se suma la grave lesión de Rodrygo Goes, con rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo, que lo apartará entre diez y doce meses. Más que casos individuales, el Madrid enfrenta una alerta estructural: cuando las estrellas se detienen, el proyecto entero se pone a prueba.









