Por: Yasher Bolívar Pérez
Elena Rybakina se tomó revancha en el mejor escenario posible y se coronó campeona del Abierto de Australia tras vencer a la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, en una final vibrante que se resolvió por 6-4, 4-6 y 6-4. En la Rod Laver Arena, la kazaja mostró temple y madurez para imponerse en un duelo de poder a poder que se extendió por más de dos horas y mantuvo al público en vilo hasta el último punto.
El partido fue un reflejo de la paridad entre ambas. Rybakina pegó primero con un quiebre temprano en el set inicial, mientras Sabalenka respondió en el segundo parcial elevando la intensidad y forzando errores para igualar el marcador. En el tercer set, la bielorrusa llegó a adelantarse con autoridad, pero la campeona nunca perdió la calma: ajustó su servicio, fue más precisa en los intercambios y recuperó terreno hasta darle vuelta a una situación que parecía cuesta arriba.
Con 26 años, Rybakina confirma su lugar entre las grandes del circuito y suma su segundo título de Grand Slam, apoyada en un saque demoledor y una notable fortaleza mental en los momentos clave. Para Sabalenka, pese a la derrota, la final ratifica su regularidad y su dominio en Melbourne, aunque esta vez el trofeo cambió de manos tras una batalla que quedará en la memoria del torneo.









