Por: Yasher Bolívar Pérez
La selección Colombia sub-17 de voleibol no viajará a Argentina para disputar el Sudamericano de la categoría, un torneo que entregaba dos cupos al Mundial de 2026 en Doha. La Federación Colombiana de Voleibol confirmó que la ausencia se debe a la falta de recursos económicos y, sobre todo, a la inexistencia de un contrato vigente con el Ministerio del Deporte que respalde financieramente la participación, una situación que dejó sin margen de maniobra a la dirigencia deportiva.
La decisión golpea directamente a un grupo de jóvenes que venía preparándose desde 2025 con concentraciones y partidos de fogueo, bajo la ilusión de competir por un lugar en la cita mundialista. El cambio de fechas del campeonato, aplazado de octubre a enero, terminó de complicar un panorama administrativo frágil, en el que no fue posible cubrir gastos básicos como transporte, inscripciones y logística, pese al trabajo previo realizado por los deportistas y el cuerpo técnico.
En su comunicado, la Federación reconoció el impacto humano de la medida y apeló a la transparencia como principio rector de la decisión. Más allá del argumento financiero, el episodio vuelve a poner en evidencia una deuda estructural con el deporte formativo en Colombia, donde el talento y el esfuerzo de los jóvenes chocan, una y otra vez, con la falta de planificación y respaldo institucional, truncando procesos que apenas empiezan a construirse.











