Por: Yasher Bolívar Pérez
El pase de Edwuin Cetré a Athletico Paranaense se cayó cuando parecía un hecho, dejando más preguntas que respuestas. El extremo colombiano ya se encontraba en Brasil para cerrar su fichaje, pero Estudiantes de La Plata anunció de manera sorpresiva la cancelación de la transferencia por “divergencias de último momento”, una explicación escueta que no termina de aclarar qué falló realmente en la negociación.
La versión publicada por medios brasileños, que apunta a supuestos inconvenientes en los exámenes cardiológicos del jugador, añadió ruido y expuso una preocupante falta de coordinación entre los clubes. Aunque desde Estudiantes desmintieron esa información, el silencio oficial del Athletico Paranaense alimenta las dudas y deja al futbolista en el centro de una operación mal gestionada, en la que la transparencia brilló por su ausencia.
Más allá del desenlace, el episodio refleja improvisación en un mercado cada vez más exigente y profesionalizado. Cetré deberá regresar a Argentina y reincorporarse a Estudiantes, club con el que tiene objetivos importantes por delante, incluida la Copa Libertadores. Sin embargo, el golpe a la planificación deportiva y a la imagen del jugador ya está dado, evidenciando que, incluso en operaciones avanzadas, el fútbol sudamericano sigue tropezando con viejas prácticas y negociaciones poco claras.










