No fue una redada cualquiera. En tres barrios del suroccidente de Barranquilla —La Paz, Barlovento y La Esmeralda— la Policía Metropolitana tocó puertas que, según las autoridades, escondían algo más que rutina: droga, panfletos de miedo y nombres ligados a viejas estructuras criminales.
Cinco personas fueron capturadas en flagrancia durante cinco diligencias de allanamiento y registro. El balance dejó 1,6 kilos de estupefacientes fuera de circulación y un mensaje claro: el microtráfico sigue operando desde casas comunes, pero no pasa desapercibido.
Entre los detenidos figura Miguel Ángel Robles Herrera, señalado como presunto integrante de ‘Los Costeños’, a quien las autoridades atribuyen un rol activo en extorsiones, sicariato y venta de drogas. También cayó Nicolás Alfredo Romero Torres, quien, según la Policía, haría parte del grupo criminal ‘Los Pepes’.
Junto a ellos fueron aprehendidos Fredy Antonio López Niño, Glenys Salas y Juan David Estrada Sarmiento.
Durante el operativo, los uniformados hallaron “caletas” usadas para almacenar y distribuir sustancias ilícitas. En su interior: 510 gramos de marihuana, 253 gramos de base de coca, 575 gramos de cocaína y 330 pastillas de clonazepam. Además, una pistola traumática con proveedor y cartuchos, tres panfletos extorsivos y dinero en efectivo.
El teniente coronel Belkin Villarreal, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Barranquilla, confirmó que el material incautado estaría vinculado a dinámicas de control territorial y presión criminal.
Un dato no menor: entre Robles Herrera y Romero Torres acumulan 15 anotaciones judiciales por delitos como homicidio, tráfico de estupefacientes y extorsión. Para las autoridades, no se trata de hechos aislados, sino de reincidencia.
Mientras los capturados quedan a disposición de la justicia, los barrios intervenidos vuelven a la calma aparente. Pero la escena se repite: casas comunes, drogas escondidas y estructuras que, pese a los golpes, siguen buscando cómo sostenerse en la ciudad.








