La tragedia golpea a una familia del Atlántico. Anderson Muñoz Sarmiento, un soldado profesional de 25 años, fue asesinado en un hecho que ha generado conmoción e indignación: el ataque se habría desencadenado tras un simple saludo.
El crimen ocurrió la noche del domingo en vía pública, cuando el joven se dirigía a su casa. En el camino, saludó a una mujer conocida sin siquiera bajarse de su motocicleta. Segundos después, la expareja de la mujer apareció y lo atacó por la espalda.
Gravemente herido, Anderson logró llegar por sus propios medios a un centro asistencial, pero colapsó al ingresar. Aunque fue sometido a una intervención quirúrgica y posteriormente trasladado a cuidados intensivos, su estado era crítico. Se esperaba su remisión a un hospital de mayor complejidad en Barranquilla, pero falleció antes de que pudiera concretarse el traslado.
El joven militar prestaba servicio en una unidad del Ejército en Mompox y se encontraba de permiso en su tierra natal. Había regresado con un motivo especial: preparar la revelación de sexo de su bebé, prevista para el próximo 4 de abril.
“Estaba feliz, emocionado por ser papá. Todo ya estaba listo para la celebración”, relató un familiar, quien además lo describió como un joven tranquilo, responsable y dedicado a su familia.
Según versiones de sus allegados, el presunto agresor —quien se encuentra prófugo— habría mantenido una relación con la mujer años atrás y, pese a la ruptura, continuaba hostigándola. Insisten en que Anderson no tenía ningún vínculo sentimental con ella, más allá de una amistad.
La familia del soldado hizo un llamado a las autoridades para capturar al responsable y evitar que el caso quede en la impunidad. “Hoy fue mi sobrino, mañana puede ser cualquiera. No es justo que le quiten la vida a alguien por algo tan simple como un saludo”, expresaron.
El caso vuelve a poner en evidencia la violencia desatada por conflictos personales y la urgencia de respuestas efectivas por parte de las autoridades en el departamento del Atlántico.









