A pocos días de cumplirse dos años de la desaparición de Isamar Algarín Torres, el dolor y la incertidumbre siguen marcando la vida de su madre, quien asegura que no ha recibido respuestas claras por parte de las autoridades.
“Solo confío en Dios que sea el que me ayude en el caso de mi hija”, expresó entre la angustia Gloria Torres Chamarro, quien no pierde la esperanza de conocer la verdad sobre lo ocurrido.
Isamar, de 29 años, desapareció el 11 de mayo de 2024 en Barranquilla, y desde entonces su caso se ha convertido en un enigma sin resolver. Su madre denuncia que, pese al tiempo transcurrido, “todo sigue en investigación”, pero sin avances visibles.
Además del dolor por la ausencia, Gloria ha tenido que asumir sola la crianza de las tres hijas de Isamar, enfrentando cada día la incertidumbre de no saber qué ocurrió con su hija. “No ha sido fácil”, afirma, mientras insiste en que aún guarda la esperanza de encontrarla con vida.
Un caso rodeado de misterio
La desaparición de Isamar ocurrió en circunstancias que hoy generan múltiples interrogantes. Ese 11 de mayo, la joven salió de su vivienda acompañando a un amigo a comprar un regalo del Día de las Madres. Ambos llegaron a una panadería en el barrio Los Alpes, donde se encontraban otras personas conocidas del hombre.
En ese lugar, unidades de la Sijín realizaron un operativo y capturaron a varias personas, incluyendo a Isamar, quien posteriormente fue dejada en libertad al comprobarse que no tenía relación con los hechos investigados.
Las autoridades informaron que en un apartahotel cercano fueron halladas armas de alto calibre, presuntamente vinculadas a un posible ataque criminal. Sin embargo, Isamar quedó al margen de la investigación.
Cámaras de seguridad registraron el momento en que la joven salió de las instalaciones de la Sijín y abordó un vehículo de transporte por aplicación. No obstante, el trayecto tomó un giro inesperado.
Según versiones, un automóvil blanco comenzó a seguirlos. Ante el temor de un posible robo, el conductor le sugirió a Isamar descender del vehículo en la calle 57 con carrera 41. Fue en ese punto donde, según testigos, un hombre descendió del carro que los seguía y la obligó a subir por la fuerza.
Desde ese momento, no se volvió a saber de su paradero.
Sin respuestas y con cifras alarmantes
Gloria cuestiona la falta de avances en el caso, especialmente porque, según afirma, las autoridades tuvieron acceso al celular de su hija y a posibles interceptaciones que podrían arrojar pistas clave.
“Veo avances en otros casos, pero el de mi hija está totalmente quieto”, lamentó.
De acuerdo con cifras de Medicina Legal, en el departamento del Atlántico hay al menos 830 personas reportadas como desaparecidas de manera forzada, de las cuales 105 son mujeres, lo que evidencia la gravedad del fenómeno.
Mientras el tiempo avanza, la familia de Isamar insiste en que su caso no puede quedar en el olvido. Su madre solo pide justicia y que las autoridades logren esclarecer qué ocurrió aquella tarde que cambió sus vidas para siempre.







