El mundo del fisicoculturismo y las redes sociales está de luto tras la muerte de Arlindo de Souza, conocido como ‘Popeye’ o ‘He-Man’, famoso por sus bíceps de 73 centímetros obtenidos mediante inyecciones de synthol, una sustancia aceitosa que inflama los músculos.
De Souza falleció este miércoles, el mismo día de su cumpleaños número 55, luego de presentar complicaciones respiratorias en su vivienda. A pesar de ser trasladado de urgencia a una Unidad de Pronta Atención, los médicos no pudieron salvarle la vida.
El brasileño se había hecho viral por su impresionante musculatura, pero su físico extremo no era producto del entrenamiento natural, sino del uso constante de sustancias químicas peligrosas, que conllevan riesgos graves como embolias pulmonares, ataques cardíacos e infecciones.

A lo largo de los años, los médicos le advirtieron sobre los riesgos de sus prácticas, incluso señalando que podría perder extremidades o morir. Sin embargo, De Souza siempre defendió su decisión: “Ellos me dicen que pare, pero es mi decisión porque me gusta lo que veo en el espejo”, afirmó en una de sus últimas entrevistas.
Su trágico fallecimiento deja un mensaje de alerta sobre los peligros de la vigorexia y el uso de sustancias para alterar la apariencia física, y recuerda los límites entre la búsqueda estética extrema y la salud.









