La canciller de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, sostuvo este lunes una reunión con funcionarios de la Embajada y el Consulado de Colombia en Quito, en medio de la creciente tensión bilateral por la deportación de mil presos colombianos desde cárceles ecuatorianas, proceso que Bogotá calificó como “unilateral” e “inamistoso”.
Según la Cancillería ecuatoriana, el encuentro ratificó que el procedimiento se está realizando conforme a la normativa vigente, con respeto al debido proceso y a los derechos humanos. El presidente Daniel Noboa respaldó la medida y aseguró que se siguieron “los procedimientos legales”, argumentando que Ecuador no puede mantener a mil reclusos colombianos en su sistema penitenciario.
Por su parte, Colombia expresó su “más enérgica protesta” el pasado viernes, denunciando que las deportaciones comenzaron sin protocolo, sin verificación jurídica y violando principios del derecho internacional.
Ecuador negó que se trate de deportaciones colectivas y aseguró que las repatriaciones se notificaron al consulado colombiano desde el 8 de julio, y que se emitieron resoluciones individuales para cada caso.
Los presos deportados quedarán en libertad en Colombia si no tienen procesos pendientes, lo que ha encendido aún más el debate.
En medio del conflicto, el presidente colombiano Gustavo Petro escribió en X que “Ecuador nos responde con desdén” y lanzó una advertencia simbólica: “Si la Gran Colombia entra en guerra, entra en guerra la humanidad”.
La deportación masiva hace parte de la estrategia de Noboa para recuperar el control de las cárceles, actualmente dominadas por grupos criminales, en el marco del ‘conflicto armado interno’ declarado por su gobierno.









