El Congreso de Perú destituyó este martes al presidente interino José Jerí, a menos de dos semanas de las elecciones generales, profundizando la inestabilidad política que ha marcado al país durante la última década.
La decisión fue aprobada con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones. Con esta votación, Jerí queda fuera del cargo en medio de investigaciones abiertas durante sus cuatro meses de mandato.
Investigaciones y pérdida de respaldo
La destitución se fundamenta en indagaciones relacionadas con reuniones semiclandestinas con empresarios chinos contratistas del Estado y presuntas irregularidades en la contratación de funcionarias que habrían sostenido encuentros previos con él en el Palacio de Gobierno. La Fiscalía peruana investiga posibles hechos de tráfico de influencias.
Jerí había asumido la presidencia de manera interina tras la salida de Dina Boluarte, debido a su condición de presidente del Congreso. Sin embargo, al ser censurado en su cargo legislativo, pierde automáticamente la condición de jefe de Estado encargado, según la normativa peruana.
Con esta salida, Perú registra su octavo cambio en la jefatura del Estado en casi diez años, un reflejo de la crisis política que se arrastra desde los comicios de 2016.
Intentos fallidos para frenar la destitución
Durante el debate parlamentario, su partido, Somos Perú, intentó cambiar el mecanismo de destitución hacia la figura de la vacancia presidencial, que requería el respaldo de dos tercios del Legislativo. No obstante, la propuesta no alcanzó los votos necesarios y el proceso continuó bajo la figura de censura.
Los partidos conservadores que inicialmente respaldaron su llegada al poder interino terminaron retirándole la confianza, en medio del desgaste político por las revelaciones recientes. El único bloque que mantuvo su apoyo fue el fujimorismo.
Nuevo escenario político
Tras la destitución, el Congreso deberá elegir un nuevo presidente del Parlamento, quien asumirá automáticamente como mandatario encargado hasta el 28 de julio, fecha en la que debe posesionarse el presidente o presidenta que resulte electo en las próximas elecciones.
Hasta el cierre de esta edición, José Jerí no se había pronunciado públicamente sobre su destitución.
La decisión añade un nuevo capítulo a la prolongada inestabilidad institucional del país andino, justo cuando los ciudadanos se preparan para acudir nuevamente a las urnas.









