Tras la histórica operación que derivó en la captura de Nicolás Maduro en Caracas, Estados Unidos tomó una decisión clave sobre el futuro político de Venezuela: respaldar a Delcy Rodríguez como presidenta interina, según revelaron fuentes vinculadas a la Casa Blanca.
De acuerdo con informes filtrados, la CIA recomendó a Donald Trump mantener la continuidad del régimen chavista porque consideraron que María Corina Machado, la líder opositora que algunos sectores veían como alternativa, no tendría control sobre las Fuerzas Armadas. Esta falta de influencia sobre el ejército, según los analistas de inteligencia estadounidenses, habría puesto en riesgo la estabilidad del país y complicaría cualquier transición política.
Rodríguez, quien hasta el sábado se desempeñaba como vicepresidenta de Maduro, juró el cargo inmediatamente después de la detención del presidente venezolano y su esposa, Cilia Flores, en una operación que incluyó fuerzas especiales estadounidenses desplegadas en Caracas y varios estados vecinos.
La decisión de Trump y sus asesores refleja una estrategia pragmática: mantener la estructura de poder existente mientras Washington asegura que la transición sea controlada, evitando un vacío de poder que pudiera derivar en un conflicto militar interno o un caos institucional.

Desde la perspectiva de la administración estadounidense, Delcy Rodríguez representa la opción más estable para manejar la seguridad del país y la continuidad de las Fuerzas Armadas, mientras que María Corina Machado, a pesar de su respaldo internacional, carecería del control necesario para garantizar la lealtad de los militares.
Expertos políticos consultados por medios internacionales señalaron que esta movida abre un nuevo capítulo en la intervención política de Estados Unidos en Latinoamérica, evidenciando cómo la inteligencia y la estrategia militar influyen directamente en quién asume el poder en la región.
Por su parte, el entorno de Machado calificó la decisión como un “golpe a la oposición democrática”, subrayando que la líder opositora se encontraba lista para encabezar una transición pacífica, pero fue descartada por consideraciones estratégicas del gobierno estadounidense.




