En un movimiento clave para el futuro del conflicto en Europa del Este, los presidentes de Ucrania y Francia, Volodímir Zelenski y Emmanuel Macron, junto al primer ministro británico, Keir Starmer, firmaron una declaración de intenciones para el despliegue de una fuerza de seguridad internacional en Ucrania, una vez se alcance un alto al fuego con Rusia.
La iniciativa responde a una de las exigencias centrales de Kiev: contar con garantías reales de seguridad que eviten una nueva agresión rusa tras un eventual acuerdo de paz.
Durante el anuncio, el presidente francés fue contundente al justificar la medida.
“Todos los acuerdos de paz firmados por Rusia en los últimos 15 años se han roto: en Moldavia, Georgia y Ucrania”, afirmó Macron, subrayando la desconfianza europea frente al cumplimiento de compromisos por parte de Moscú.
El mandatario francés explicó que la futura fuerza internacional tendría como objetivo garantizar la estabilidad y disuadir nuevas incursiones militares, evitando que un cese de hostilidades se convierta en una pausa temporal del conflicto.
Macron también reveló que Estados Unidos tendría un rol clave, encargándose de supervisar el cumplimiento del alto al fuego, lo que refuerza el componente transatlántico del acuerdo y el respaldo occidental a Ucrania.
El anuncio marca un cambio significativo en la estrategia europea, al pasar de la asistencia militar indirecta a la planificación de una presencia de seguridad internacional, un paso que podría redefinir el equilibrio geopolítico en la región y el futuro de las negociaciones con Rusia.








