El líder opositor Edmundo González confirmó este martes la excarcelación de Rafael Tudares, su yerno, a través de un mensaje publicado en su cuenta oficial en X, el cual estuvo acompañado de una alocución pública en la que combinó un mensaje personal de alivio con un llamado político de mayor alcance.
“Finalmente se ha confirmado la excarcelación de Rafael Tudares, mi yerno”, escribió González, al señalar que el último año estuvo marcado por la incertidumbre, el silencio y la angustia, sentimientos —dijo— que conocen de cerca quienes han vivido la ausencia forzada de un familiar.
El dirigente destacó que la noticia representa un alivio inmediato para la familia, tras un prolongado periodo de espera y zozobra. No obstante, advirtió que el caso no puede entenderse únicamente desde una dimensión personal.
“Sería un error reducir este hecho a una historia personal”, afirmó, al recordar que numerosos hombres y mujeres continúan privados de la libertad por razones políticas, sin garantías judiciales, sin debido proceso y, en muchos casos, sin acceso a la verdad sobre su situación.
En su pronunciamiento, González fue enfático en señalar que la libertad no debería ser una concesión, sino un derecho. “La verdad es asumir que estas personas no deberían estar presas y que cada día de privación de libertad prolonga una violación que sigue abierta”, expresó.
Asimismo, subrayó que la excarcelación de Rafael Tudares no borra lo ocurrido, sino que refuerza la exigencia de justicia y responsabilidad frente a las detenciones arbitrarias. “La liberación de Rafael no borra lo ocurrido. Refuerza, por el contrario, una exigencia que sigue plenamente vigente”, sostuvo.
El mensaje cerró con un llamado directo y reiterado: libertad para todas las personas injustamente detenidas y garantías reales de no repetición, como condición indispensable para avanzar hacia un escenario de respeto a los derechos humanos.
El pronunciamiento de Edmundo González ha generado reacciones en redes sociales y en sectores políticos, que interpretan su mensaje como una denuncia renovada contra la persecución política, en un contexto marcado por la presión internacional y los reclamos por la situación de los presos políticos.



