La música romántica en Latinoamérica despide a una de sus figuras más representativas. A los 86 años falleció el cantante brasileño Nilton César, intérprete que durante décadas conquistó al público con baladas cargadas de emotividad y una voz que se convirtió en sello inconfundible del género sentimental.
Dueño de un estilo sobrio y profundamente expresivo, Nilton César construyó una carrera que trascendió las fronteras de Brasil y lo proyectó como una referencia obligada de la balada latinoamericana. Sus interpretaciones, centradas en el amor y la nostalgia, encontraron eco en miles de oyentes que hicieron de sus canciones parte de su vida cotidiana.
Su nombre quedó ligado a éxitos que hoy forman parte de la memoria musical colectiva, como “La última canción”, “La enamorada que soñé”, “Amor, amor, amor” y “Yo soy yo”, tema que alcanzó una popularidad especial en ciudades del Caribe colombiano, en particular Barranquilla, donde fue uno de los más escuchados durante la década de los años 70.
Apodado por sus seguidores como “el príncipe de la balada”, el artista fue reconocido por la elegancia de su propuesta musical y por la honestidad emocional de sus interpretaciones. A lo largo de los años, su obra logró mantenerse vigente, atravesando generaciones y conservando un lugar destacado dentro del repertorio romántico del continente.
La muerte de Nilton César ha sido recibida con pesar en el ámbito cultural, donde se resalta su aporte a la consolidación de la balada romántica como uno de los géneros más influyentes de la música popular latinoamericana.
Aunque su voz se apaga, su legado permanece. Las canciones de Nilton César continúan contando historias de amor y desamor, confirmando que su obra seguirá viva en la memoria y en el sentimiento del público que lo convirtió en un referente eterno de la música romántica.








