En una operación coordinada antes del amanecer de este viernes, Fuerzas Conjuntas de Estados Unidos interceptaron y confiscaron el buque petrolero Olina en el mar Caribe, en lo que el Comando Sur de Estados Unidos calificó como un mensaje claro de que “no hay refugio seguro para los criminales”.
La acción, que se llevó a cabo sin incidentes, fue ejecutada por marines y marineros de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, en coordinación con el Departamento de Defensa y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y contó con el despliegue de unidades desde el portaaviones USS Gerald R. Ford.
Según el Comando Sur, la operación forma parte de la Operación Lanza del Sur, una iniciativa para reforzar la seguridad marítima en el Caribe y América Latina, frenar el tráfico ilícito y apoyar a agencias civiles encargadas de hacer cumplir la ley en rutas marítimas clave.
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Quinta incautación en semanas
La captura del Olina representa el quinto petrolero sancionado que las fuerzas estadounidenses interceptan en las últimas semanas en el Caribe, dentro de una campaña más amplia para controlar las exportaciones de petróleo vinculadas a Venezuela y limitar la evasión de sanciones mediante banderas y rutas clandestinas.
El buque, que navegaba bajo bandera de Timor Oriental y era sospechoso de transportar crudo sometido a embargo, había partido de Venezuela antes de ser interceptado, según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien describió la embarcación como parte de la denominada “flota fantasma” de petroleros que evaden controles mediante cambios de bandera o señalizaciones irregulares.
Mensaje estratégico de EE. UU.
En un comunicado difundido en redes sociales, el Comando Sur subrayó que esta operación envía un mensaje de firmeza: “Una vez más, nuestras fuerzas conjuntas enviaron un mensaje claro esta mañana: no hay refugio seguro para los criminales”.
La incautación se realiza en un contexto de intensificación de la presencia naval y aérea estadounidense en el Caribe, donde agentes militares y de seguridad han intervenido varias embarcaciones sospechosas de transportar petróleo sujeto a sanciones; dos de estos barcos fueron capturados el miércoles pasado en el Atlántico Norte y otras áreas del Caribe.
Esta serie de operaciones se produce en medio de una política más amplia de Washington para controlar las exportaciones de crudo venezolano, en consonancia con sanciones internacionales y esfuerzos por restringir los ingresos que puedan sustentar actividades ilícitas o burlar bloqueos económicos.








