El Instituto Nobel de Noruega salió al paso de la controversia generada por la líder opositora venezolana María Corina Machado, luego de que afirmara públicamente su intención de “compartir” el Premio Nobel de la Paz 2025 con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En declaraciones a la agencia EFE, el portavoz del Instituto Nobel, Erik Aasheim, fue categórico:
“Un Premio Nobel no puede ser revocado ni transferido a otros. Una vez anunciado el laureado, la decisión es para siempre”.
La aclaración llega después de que Machado, durante una entrevista con Fox News, señalara que el pueblo venezolano deseaba “dárselo y compartirlo” con Trump, a quien atribuyó un papel determinante en el proceso que llevó a la captura de Nicolás Maduro.
No obstante, el Instituto Nobel precisó que, aunque el galardón es personal e intransferible, el dinero del premio sí puede ser utilizado libremente por el ganador, según su criterio.
Nobel, poder y tensiones políticas
La polémica se da en un momento especialmente sensible para Machado. De acuerdo con un informe de The Washington Post, su decisión de aceptar el Nobel —un reconocimiento que Trump ha manifestado en varias ocasiones ambicionar— habría provocado molestia en la Casa Blanca y derivado en la pérdida del respaldo del mandatario estadounidense para liderar una eventual transición democrática en Venezuela.
Trump, sin embargo, negó esa versión en una entrevista con NBC News, aunque lanzó una frase que no pasó desapercibida:
“Ella no debería haberlo ganado”.
La controversia evidencia cómo el Premio Nobel de la Paz, más allá de su simbolismo humanitario, se ha convertido en un factor de tensión geopolítica en medio del reordenamiento del poder en Venezuela tras la caída de Maduro.









