Mientras enfrenta cargos por narcotráfico en Estados Unidos, las investigaciones internacionales por crímenes de lesa humanidad contra el exmandatario venezolano continúan abiertas y podrían avanzar en escenarios distintos.
Nicolás Maduro comparecerá este lunes 5 de enero ante un tribunal federal de Manhattan para responder por cargos de conspiración narcoterrorista, narcotráfico y corrupción. Sin embargo, su proceso judicial en Estados Unidos no pone fin ni reemplaza las investigaciones que desde hace años adelantan instancias internacionales por presuntas violaciones sistemáticas de Derechos Humanos cometidas durante su gobierno en Venezuela.
Actualmente, Maduro permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, tras ser capturado en Caracas en una operación militar liderada por Estados Unidos. Junto a él también comparece su esposa, Cilia Flores, imputada por presunto apoyo logístico y financiero a estructuras criminales.
Dos procesos judiciales que avanzan en paralelo
Expertos en derecho internacional coinciden en que el caso de Maduro se desarrolla en dos planos distintos. Por un lado, el proceso penal en Estados Unidos, que responde a la legislación federal de ese país y se enmarca en una acción unilateral del gobierno estadounidense. Por otro, las investigaciones multilaterales impulsadas desde el sistema de Naciones Unidas.
El jurista Rafael Arturo Prieto Sanjuán, profesor de Derecho Internacional de la Pontificia Universidad Javeriana, explicó que la causa en Estados Unidos se rige exclusivamente por su ordenamiento jurídico, mientras que el proceso de la ONU responde a mecanismos institucionales creados para investigar violaciones graves a los Derechos Humanos.
En la misma línea, Daniela González Iza, directora de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, señaló que ambos procedimientos son independientes, pero no excluyentes, y podrían interactuar en el futuro.
El papel de la ONU y la posible intervención de la CPI
Desde 2019, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ha documentado un patrón sistemático de abusos que incluye detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas y represión política, todo en un contexto de impunidad.
Aunque este mecanismo no es un tribunal judicial, sus informes y pruebas recopiladas pueden ser utilizados en procesos ante instancias como la Corte Penal Internacional (CPI), que mantiene abierta una investigación preliminar sobre la situación venezolana. Hasta ahora no se han formulado cargos formales, pero los expertos no descartan que esto ocurra en el futuro.
No obstante, el avance de ese escenario enfrenta obstáculos políticos, entre ellos la falta de consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU y el hecho de que Estados Unidos no es parte del Estatuto de Roma que rige la CPI.
¿Puede Estados Unidos juzgar también crímenes de lesa humanidad?
Especialistas advierten que la Fiscalía estadounidense podría ampliar la acusación contra Maduro e incluir delitos relacionados con violaciones graves a los Derechos Humanos cometidas en el extranjero, amparándose en leyes federales que permiten juzgar tortura y crímenes contra la humanidad fuera del territorio estadounidense.
Esta posibilidad explicaría el llamado de la ONU para que el proceso judicial en Nueva York no ignore los crímenes documentados contra la población venezolana.
Un frente judicial que sigue abierto
En un comunicado reciente, la Misión de Determinación de los Hechos advirtió sobre el riesgo de nuevas violaciones de Derechos Humanos y reiteró la necesidad de garantizar la rendición de cuentas por los crímenes cometidos durante el gobierno de Maduro.
Así, aunque el exmandatario venezolano enfrenta un juicio histórico en Estados Unidos, las acusaciones por crímenes de lesa humanidad siguen vigentes y podrían derivar en nuevas acciones judiciales a nivel internacional, manteniendo abierto uno de los capítulos más graves de la crisis política y humanitaria de Venezuela.









