El primer ministro británico, Keir Starmer, sostiene conversaciones con aliados europeos sobre un eventual despliegue militar en Groenlandia, como parte de una posible misión de la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico, según informó el diario británico The Telegraph.
Las discusiones comenzaron esta semana en Bruselas y responden a las crecientes preocupaciones por la presencia e influencia de Rusia y China en la región, así como a las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha sugerido incluso la posibilidad de que Washington compre la isla, territorio autónomo de Dinamarca.
De acuerdo con el medio británico, altos mandos militares ya analizan planes preliminares que incluirían el despliegue de tropas, buques y aeronaves, con participación de varios países europeos. Las opciones van desde una presencia permanente hasta ejercicios militares temporales, cooperación en inteligencia y fortalecimiento de capacidades defensivas, bajo el paraguas de la OTAN.
Fuentes gubernamentales citadas aseguran que Starmer considera la situación en el Ártico como una amenaza estratégica prioritaria, en especial frente a lo que califican como una creciente agresividad de Rusia en la región.
Desde Dinamarca, la primera ministra Mette Frederiksen advirtió que Europa atraviesa un momento decisivo y alertó que una eventual acción de Estados Unidos contra Groenlandia supondría una grave ruptura del orden internacional y de la alianza occidental.
En paralelo, Suecia no descartó sumarse a un eventual despliegue militar si así lo solicitan Dinamarca y Groenlandia. Tanto la líder socialdemócrata Magdalena Andersson como el primer ministro Ulf Kristersson expresaron su respaldo a Copenhague y criticaron el tono amenazante de Washington.
La situación ha encendido las alarmas diplomáticas en Europa, mientras la OTAN evalúa cómo reforzar su presencia en una región cada vez más estratégica para la seguridad global.









