El presidente de EE. UU., Donald Trump, llegó al Foro Económico Mundial de Davos con un tono provocador y un extenso discurso que generó incomodidad entre socios europeos y economías en desarrollo. Sin embargo, la tensión se redujo cuando anunció un preacuerdo sobre Groenlandia y aseguró que no planea usar la fuerza ni imponer aranceles por el momento.
Durante su intervención, Trump dedicó gran parte de su discurso a resaltar los éxitos de su primer año de regreso en el poder y a criticar a líderes internacionales, incluyendo al presidente francés Emmanuel Macron y al primer ministro canadiense Mark Carney. También cargó contra la política migratoria europea y países como Somalia, además de hacer varias afirmaciones controvertidas sobre la OTAN.
Respecto a Groenlandia, Trump instó a iniciar “negociaciones inmediatas”, aunque se refirió al territorio como “nuestro” y cometió confusiones, llamándolo “Islandia” en varias ocasiones. Posteriormente, aclaró en redes sociales que no aplicaría aranceles tras alcanzar un marco de acuerdo con la Alianza Atlántica, sin dar más detalles.
Su prolongada intervención, de 70 minutos —más de media hora extra sobre lo programado—, obligó a cancelar otras sesiones del foro, incluyendo una sobre Oriente Medio, y dejó a los organizadores tratando de encauzar la agenda del evento.









