El presidente Gustavo Petro respondió con firmeza a las acusaciones del abogado y aspirante presidencial Abelardo De la Espriella, quien lo señaló de presuntos vínculos con el narcoterrorismo. El mandatario rechazó los señalamientos y afirmó que no teme a eventuales investigaciones, asegurando que durante décadas ha enfrentado procesos como consecuencia de su postura política y sus denuncias públicas.
En su respuesta, Petro no solo desestimó las acusaciones, sino que contraatacó cuestionando la trayectoria de De la Espriella y sugiriendo supuestos vínculos de este con sectores del paramilitarismo. Además, defendió su historial personal y patrimonial, insistiendo en que no ha sido condenado ni acusado formalmente en Colombia, y calificó los señalamientos como parte de una estrategia para afectar al gobierno y al progresismo en el escenario electoral.
Por su parte, De la Espriella intensificó el tono del enfrentamiento al acusar al Presidente de corrupción y de interferir en las instituciones, asegurando que, de llegar al poder, promovería acciones judiciales en su contra incluso a nivel internacional. El episodio evidencia una confrontación directa que trasciende lo jurídico y se instala en el terreno político, en medio de un clima preelectoral marcado por la polarización y la disputa por el control del relato público.





