Colombia

Presidente Duque en la presentación del informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)

Quisiera hacer las siguientes reflexiones hoy: El mayor enemigo que ha tenido la construcción de la paz en Colombia es el narcotráfico. A más coca menos paz.

Podríamos decir, ha sido la ecuación dolorosa con la que ha tenido que vivir nuestro país durante muchas décadas.

Ciertamente, cuando vemos el contexto histórico, podemos apreciar que desde los albores del Plan Colombia hasta el año 2013, Colombia tuvo siempre una línea muy clara de reducción de cultivos ilícitos, pasando de cerca de 188.000 hectáreas a menos de 50.000 hectáreas.

Pero Colombia, también, apreció como entre los años 2014 y 2018, para el mes de agosto del año 2018, en el cual nosotros asumimos Gobierno, claramente se presentó la más rápida expansión de cultivos ilícitos desde que Colombia está enfrentando el narcotráfico.

Y eso se hace evidente con las estadísticas que nos ha compartido la oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC).

Por eso, siempre le dijimos a los colombianos que nuestra visión sería la enfrentar ese crecimiento exponencial de los cultivos ilícitos, tener primero una especie de estancamiento, de parar ese crecimiento, y empezar una senda de reducción que le devolviera a los colombianos la claridad en el fenómeno de enfrentar esta amenaza.

La Ruta Futuro

Pero lo hicimos, además, con un concepto amplio que está plasmado en la política Ruta Futuro. Quiero hoy agradecerle al señor el Consejero de Seguridad Nacional, Rafael Guarín, su aporte en la elaboración de esa política, junto con el equipo del Ministerio de Justicia y del Ministerio de Defensa, porque el enfoque fue un enfoque multidimensional, nunca un enfoque de una sola visión.

Y eso qué implica, que abordemos la erradicación, la sustitución, el desarrollo alternativo, los mecanismos de precisión para enfrentar el cultivo de uso ilícito, que pudiéramos romper las cadenas de suministro y abastecimiento de precursores químicos y otra suerte de implementos para la producción de clorhidrato de cocaína, que pudiéramos destruir laboratorios con eficacia, que pudiéramos aumentar las incautaciones, que pudiéramos extender toda la política de extinción de dominio, que fortalecíamos la colaboración con otros países, que destruyéramos cadenas del lavado.

Y algo, también, muy importante, que enfrentáramos, también, el microtráfico en el territorio colombiano.

Y que sembráramos, también, políticas de salud pública para enfrentar la difícil situación de muchas familias, cuando tienen alguno de sus hijos en el consumo de drogas.

Esa visión integral ha mostrado resultados en estos tres años. Y hoy lo valida el informe que presenta la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito.

Lo que ha compartido hoy el doctor Pierre Lapaque (representante de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito) tiene tres grandes mensajes.

Sigue tendencia de reducción

El primero, que sigue Colombia, en estos casi tres años de Gobierno, una tendencia en la reducción del área de cultivos ilícitos en nuestro país.

Ese es un mensaje muy importante, porque muestra el valioso esfuerzo institucional y la labor heroica, titánica, de los miembros de la Fuerza Pública, de los erradicadores y, también, de otros programas.

Y allí, quiero también, destacar que, hemos registrado no solamente reducciones, sino que las reducciones de los dos últimos años son las reducciones más altas en, prácticamente, seis o siete años.

Año tras año es una reducción sustancial. Pero con un elemento adicional: el año 2020 fue un año atípico, porque fue el año en el que el mundo fue golpeado por la pandemia del covid-19.

Y la Fuerza Pública y los grupos de radicación hicieron su trabajo con protocolos de bioseguridad y teniendo, también, que aumentar el despliegue de asistencia militar en todo el territorio, para el transporte de mercados, pruebas, facilitar la logística humanitaria, sin descuidar este gran reto que tienen los cultivos ilícitos en nuestro país.

De manera que, en el año 2020, como lo muestra hoy la Oficina de Naciones Unidas, se consolida una reducción del área sembrada del 7%, que se suma a los esfuerzos del año anterior del 9%, y a lo que empezó a marcar una tenencia a partir del mes de agosto del año 2018.

Y es muy importante hoy hacerle un gran reconocimiento a ese extraordinario Ministro de Defensa y extraordinario Canciller que fue el doctor Carlos Holmes Trujillo García. Él trabajó intensamente en este propósito, durante todo el año 2020 hicimos reuniones en distintos lugares del territorio, donde impartimos instrucciones, y vemos que hoy se valida ese gran esfuerzo.

Esfuerzo que, también, enaltece el trabajo arduo de soldados y policías en todo el territorio nacional. Una Fuerza Pública abnegada y unos grupos de radicación que enfrentando toda suerte de riesgos le cumplieron a nuestro país.

De manera que recibimos muy bien este mensaje, doctor Pierre, donde se reconoce que en estos casi tres años de Gobierno llevamos una reducción cercana al 20% en los cultivos de uso ilícito.

Pero que, también, nos lleva a tener la claridad de que falta mucho más por hacer y que no dejaremos de ejercer ningún tipo de acción ni apelar a ningún tipo de instrumento contemplado en la Constitución y la ley para seguir enfrentando este flagelo.

Las mayores incautaciones

Segundo, mensaje al cual quiero hacer referencia, lo decía el doctor Pierre Lapaque. los criminales del narcotráfico que siempre han buscado su profesionalización, ellos han ido adaptando, también, muchas de sus prácticas para tratar de aumentar la productividad.

Eso quiere decir que, aunque se reduzca el área de cultivo ilícito han tratado de producir más cocaína.

Y han tratado de ubicar sus centros de producción en resguardos, como lo dice usted, también. Y, también, han tratado de tener centros de producción en parques naturales, porque ellos buscan ubicar muchos de estos lugares de producción, donde saben que le queda más limitada la acción, si se quiere, a las autoridades.

Pero, aun así, y mostrando a ustedes ese aumento de la productividad, la Fuerza Pública, también, ha actuado con mucha contundencia ante esa especie de actitud mañosa narcotraficante. Y lo ha hecho, como ustedes, también, lo expresan hoy, y es el tercer mensaje, las incautaciones crecieron en un 18% el año pasado y se registran las mayores incautaciones históricas de droga en Colombia.

Entonces, por más de que hayan tratado de aumentar la productividad en un 8%, claramente, al haber aumentado las incautaciones en un 18%, también, se les golpeó esa estructura delictual y menos drogas salieron hacia las calles de nuestro país y del mundo.

Ese, también, es un mensaje supremamente contundente y que refleja el esfuerzo institucional de nuestro país, donde nosotros estamos, además, en campañas con otros países en el Caribe, y donde hemos fortalecido, también, la interacción, la interdicción aérea, por supuesto con grandes resultados en la interdicción marítima.

Y muy importante, también, resaltar otro mensaje. Y es el mensaje donde los grupos armados ilegales son los que han estado detrás de estas acciones.

Ustedes bien lo anotaban, la segunda Narcotalía. Ustedes lo anotaban, el Eln, la Dagoberto Ramos, la Jaime Martínez, el Clan del Golfo, los Caparros, los Pelusos.

Y hoy nosotros, también, podemos decir con claridad que estos grupos han tenido severas afectaciones que se ven reflejadas en 3 elementos: uno, la mayor destrucción histórica de laboratorios en Colombia alcanzada en el año 2020. Dos, que los ataques a estas estructuras del delito están dando frutos. Primero, los Caparros han dejado de existir. Esa estructura criminal fue derrotada por la Fuerza Pública de Colombia.

Segundo, se han asestado los golpes más fuertes contra el Clan del Golfo y cada vez nos acercamos más al bandido de Otoniel.

Se han hecho afectaciones, también, a los Pelusos. Y lo hemos hecho, también, con los Puntilleros, teniendo las más grandes bajas de sus cabecillas. Y desde luego, también, golpes letales a las estructuras de mando de la Narcotalia, de las disidencias de Farc y, también, del Eln, como fue el caso de alias Uriel. Eso muestra, también, el trabajo de la Fuerza Pública.

El carácter social de esta lucha

Y quiero destacar, también, otro elemento. La lucha contra este flagelo, también, incorpora los elementos de carácter social.

Y esto trae consigo, también, la profundización de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), la aceleración de los programas de Zonas Futuras, como ha sido el caso del Bajo Cauca antioqueño, del sur del departamento de Córdoba, como ha sido el caso, también, de pacífico nariñense, como ha ocurrido, también, en el Catatumbo, y dónde tenemos, además, inversiones históricas desarrollándose.

Y, particularmente, como ustedes lo dicen, el caso del Catatumbo, dónde se ha logrado la mayor erradicación, prácticamente en ocho años, también, hemos visto proyectos emblemáticos de infraestructura, que ya empiezan a consolidarse como la vía Astilleros –Tibú – Tibú – La Gabarra, por solo mencionar algún ejemplo.

Soportado, también, con programas de Agricultura por Contrato, programas como el (Plan Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos) PENIS, programas, también, donde a quiénes estuvieron en armas ahora los proyectos productivos colectivos e individuales, también, se les abre como una opción.

Y eso lo destaco, porque hoy tenemos la mayor inversión histórica en esos municipios PDET. De hecho, el (Órgano Colegiado de Administración y Decisión) OCAD Paz, también, actúa de manera clara para atender el clamor de estas regiones.

Y cierro, expresando lo siguiente. La visión nuestra contempla la erradicación manual, contempla la erradicación voluntaria, contempla la sustitución, contempla el desarrollo alternativo y la aplicación, conforme a los protocolos de la Corte Constitucional, de los mecanismos de precisión para enfrentar también los cultivos ilícitos y las cadenas del narcotráfico.

El alcance de la producción de cocaína

Muy pocas veces se le hace la pedagogía al mundo de cuál es el alcance de la producción de en el clorhidrato de cocaína. Claramente, para sembrar una hectárea de coca se destruye cerca de dos hectáreas de selva tropical húmeda. Y eso constituye un cruel ecocidio.

Segundo, la producción con combustibles, la producción de químicos, lleva a que prácticamente, para producir un kilogramo de clorhidrato de cocaína se viertan centenares de galones de químicos, también, en áreas protegidas de nuestro país.

Y, por supuesto, cuando se trata de hablar del consumo y de los efectos nocivos en la salud, prácticamente, lo que termina consumiendo un adicto o un consumidor habitual del clorhidrato de cocaína es un atentado en términos de salud pública por todos sus componentes, lo cual está más que clarificado por la medicina.

Por eso, hacer un proceso global de pedagogía sobre los combustibles fósiles, sobre el cemento, sobre los químicos que termina consumiendo alguien que recibe un kilogramo de clorhidrato de cocaína, también, es importante para generar una mayor conciencia mundial frente a este fenómeno.

Y cierro, también, haciendo un gran recuerdo del doctor Carlos Holmes Trujillo, cuando ejerció como Canciller de la República, porque él que, también, estuvo de representante de nuestro país en Austria, y donde tiene la deliberación UNODC, siempre habló de la corresponsabilidad en materia de la lucha contra las drogas.

Colombia hace un gran esfuerzo en incautaciones, en reducción del área sembrada, hace un gran esfuerzo en la lucha contra el lavado de activos. Son muchos los soldados y policías que exponen sus vidas diariamente.

Pero, también, es muy importante que en el mundo los países consumidores, también, hagan su labor.

Y que en esa corresponsabilidad asuman, también, una mayor capacidad pedagógica y policiva para enfrentar este fenómeno. Y en la pedagogía, supremamente importante, que también retomen las campañas para generar conciencia sobre el no consumo de estos estupefacientes.

Hemos visto que muchas de esas campañas han disminuido en los países consumidores y que los esfuerzos en los países consumidores para luchar contra este flagelo, también, han disminuido.

Por supuesto, la pandemia podría, y ha sido, de hecho, llamado como uno de los factores para que eso ocurra.

Pero hoy más que nunca necesitamos, también que, en esa corresponsabilidad, los países que tienen el mayor consumo, también hagan un esfuerzo proporcionalmente tan grande como el que ha hecho Colombia en estos tres años, reduciendo en casi un 20% el área sembrada, registrando las mayores incautaciones de la historia, la mayor reducción de laboratorios y el mayor despliegue de capacidad para enfrentar este fenómeno.

Yo le agradezco, doctor Pierre, que usted reconozca este esfuerzo tan grande, histórico en incautaciones. Y también, el esfuerzo que se ha logrado, después de años de crecimiento exponencial de los cultivos, lo que hemos logrado con tanto esfuerzo, que son tres años continuos de reducción del área sembrada.

Falta mucho por hacer, es cierto, pero le marcamos la pauta de que le cumplimos a Colombia con lo que tanto le prometimos recorriendo nuestro país.

D.A.

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