La comunidad de Guáimaro, corregimiento del municipio de Salamina, Magdalena, decidió acudir a los estrados judiciales ante el avance imparable de la erosión del río Magdalena, que desde hace más de una década pone en riesgo viviendas, infraestructura y la vida de más de 5.000 habitantes.
A través de una acción popular, el ciudadano Gennys Alfonso Álvarez Navarro solicitó al Tribunal Administrativo del Magdalena ordenar al Estado la ejecución de un plan maestro de obras que permita contener de manera definitiva la erosión fluvial. La demanda fue interpuesta contra la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Cormagdalena y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
Según el recurso, la situación se ha agravado progresivamente desde 2012, cuando comenzaron a evidenciarse fallas estructurales en el terraplén que hoy es literalmente “devorado” por el río. “No queremos más promesas ni soluciones temporales. Necesitamos una obra sólida que evite que el terraplén siga cayendo y que proteja a nuestras familias”, afirmó Álvarez.
La acción popular solicita medidas cautelares urgentes, entre ellas la intervención inmediata en los puntos más críticos, la construcción de obras provisionales de contención, una evaluación técnica integral del riesgo, el fortalecimiento de los planes de contingencia y la protección prioritaria de viviendas e infraestructuras en mayor peligro. Asimismo, se pide restringir y señalizar las zonas inestables mientras se ejecutan las soluciones definitivas.
Líderes comunitarios denuncian que las intervenciones realizadas en años anteriores han sido insuficientes y superficiales. “Han sido pañitos de agua tibia que no detienen la erosión. Es hora de unirnos como territorio y hacer seguimiento para que los recursos lleguen y las soluciones se vean”, señaló el vocero comunitario.
Con esta acción judicial, la comunidad de Guáimaro busca que el Estado garantice derechos fundamentales como el ambiente sano, la seguridad, la salubridad pública y la prevención de desastres previsibles, advirtiendo que la amenaza ya no admite más dilaciones.









