El cierre de la vía que comunica a Santa Marta con La Guajira completa más de 20 días, tras el colapso del puente sobre el río Mendihuaca, una infraestructura clave para la movilidad rural, el turismo y el comercio en el norte del país.
La emergencia mantiene incomunicada a buena parte de la zona rural samaria y afecta directamente el tránsito hacia destinos turísticos y poblaciones que dependen del flujo constante de viajeros.
Economía local en caída
Comunidades como Guachaca, Puerto Nuevo y Palomino han visto resentida su actividad económica. Comerciantes y prestadores de servicios aseguran que, desde el desplome de la estructura, el número de visitantes cayó drásticamente.
“Desde que el puente colapsó, la economía colapsó también”, afirmó Jimmy Díaz, habitante de Puerto Nuevo Guachaca, quien explicó que la incertidumbre y versiones difundidas en redes sociales sobre un posible deterioro mayor generaron temor entre turistas.
Ante la disminución de viajeros, varios vendedores han optado por trasladarse a las inmediaciones del puente para intentar mantener sus ingresos. Betty Castro, comerciante del sector, describe la situación como un “desplazamiento laboral”, al tener que movilizarse diariamente para buscar sustento.
Además del bajo flujo de visitantes, los transbordos improvisados y el incremento en los costos de transporte han reducido aún más las ganancias de quienes dependen de la carretera.

Lluvias complican trabajos alternos
A la crisis económica se suma el impacto de las lluvias recientes, que han dificultado las labores en el paso provisional que adelantaba la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Las precipitaciones han afectado el terreno y retrasado la implementación de soluciones temporales para restablecer la movilidad.
Mientras avanzan las evaluaciones técnicas, la comunidad solicita celeridad en las obras definitivas y apoyo económico para mitigar las pérdidas acumuladas durante estas semanas de aislamiento.
El corredor vial no solo conecta a Santa Marta con La Guajira, sino que constituye un eje estratégico para el turismo del Caribe colombiano. Por ello, habitantes y comerciantes insisten en que la pronta rehabilitación del puente es urgente para evitar que la emergencia vial se prolongue y profundice la crisis en la región.









