En una nueva muestra de descaro y reincidencia en el grave delito de conducir bajo los efectos del alcohol, las autoridades de tránsito de Bucaramanga llevaron a cabo un operativo de control en la calle 33 con carreras 24 y 25 en horas de la madrugada.
El protagonista de esta situación fue el conductor de un taxi, quien levantó sospechas por su comportamiento, lo que llevó a los agentes a requerirlo para revisar su documentación. Sin embargo, lo que parecía ser una parada de rutina pronto se convirtió en un asunto más grave.
Al abordar al conductor, se evidenció que se encontraba en estado de embriaguez, negándose a someterse a la prueba de alcoholemia. Al profundizar en sus antecedentes a través del SIMIT, las autoridades descubrieron que este individuo tenía la licencia de conducción suspendida previamente por manejar bajo los efectos del alcohol. Además, se reveló que acumula multas por más de 100 millones de pesos derivadas de sanciones por conducir en estado de embriaguez.
Ante esta situación, las autoridades advierten que utilizarán todos los mecanismos legales disponibles para impedir que esta persona vuelva a ponerse al volante, especialmente de un vehículo de servicio público. Se destaca el peligro potencial que representa para la comunidad, poniendo en riesgo la seguridad de quienes podrían ser sus propios seres queridos.








