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Rescatistas escuchan ruidos compatibles con posibles atrapados en los escombros

Bomberos de Miami usan tecnología sonar para determinar si hay movimiento entre los restos del edificio que se derrumbó y saber si hay sobrevivientes.

Cerca de 130 bomberos han pasado la última noche en busca de supervivientes del derrumbe de un edificio de apartamentos en Surfside, al norte de Miami Beach (Florida). El bloque de doce pisos colapsó a la una y media de la mañana del jueves y, casi día y medio después, la situación no es prometedora.

Las autoridades elevaron el número de fallecidos confirmados a cuatro y el de desaparecidos hasta 159. No está claro si son vecinos que están bajo los escombros o que no estaban esa noche en el edificio y todavía no han sido localizados.

Con el paso de las horas, la posibilidad de que haya muchos supervivientes disminuye y el recuento de fallecidos podría ser muy largo, en medio de una tortuosa labor de desescombro y de rescate.

La única esperanza es que los equipos de rescate han oído sonidos entre los restos del edificio, un bloque de 136 apartamentos de los cuales 55 se derrumbaron por completo.

«Estamos escuchando sonidos. No son, específicamente, sonidos humanos. No son necesariamente golpes, podría ser acero o algún tipo de lluvia de escombros» dijo el jefe del cuerpo de bomberos del condado de Miami-Dade, Ray Jadallah. Sin embargo, se aferran a la posibilidad de que los sonidos vengan de supervivientes. «Mantenemos la esperanza y cada vez que oímos un sonido nos concentramos en esa zona».

Las causas del derrumbe del edificio son todavía desconocidas. Una vecina del barrio, Vicky Mayer, aseguró a ABC que en los últimos días habían visto obras en el inmueble: «Había operarios introduciendo brea en el edificio», asegura. Las autoridades confirmaron que había obras en la azotea, pero otras reparaciones estructurales estaban también previstas. El abogado que representa a la asociación de vecinos del edificio, Kenneth Direktor, aseguró a ‘The New York Times’ que había obras considerables previstas para tratar daños en el hormigón y en metales oxidados. El edificio, construido en 1981, debía pasar este año por un proceso de certificación obligado cada cuarenta años por la legislación local.

Direktor dijo al diario neoyorquino que no había indicios de momento de que el derrumbe tuviera que ver con esos problemas, que son habituales por la corrosión a la que se enfrenta los edificios que, como este, están delante del mar.

Declaración de emergencia
La familia de Mayer, como muchos vecinos, despertó con el temblor y el estruendo del derrumbe. En pocos segundos, según se pudo ver en vídeos grabados por cámaras de seguridad, un ala entera del edificio se desplomó. Fue a una hora en la que la mayoría de los vecinos presentes estarían durmiendo. En pocos minutos, todo era un amasijo de cemento, hierros, yeso, tubos y muebles, que podría esconder muchas víctimas.

Entre ellos, muchos sudamericanos, en un zona de la costa de Florida convertida en un imán para profesionales de todo el continente. Según la información proporcionada por los servicios consulares hay nueve desaparecidos de Argentina, seis de Venezuela, seis de Colombia, tres de Uruguay y seis de Paraguay, incluidos la hermana, el cuñado y tres sobrinos de la primera dama del país, Silvana López-Moreira. López-Moreira llegó el jueves a Florida tras conocer la noticia del derrumbe. También hay un ciudadano de Chile desaparecido, un primo de la expresidenta Michelle Bachelet.

El presidente de EE.UU., Joe Biden, aprobó una declaración de emergencia para el desastre que permite el envío de fondos federales para asistencia. Se espera que este viernes dé un discurso sobre la tragedia. «Le digo al pueblo de Florida: toda la ayuda que necesitéis, el gobierno federal la puede proporcionar», aseguró tras aprobar la declaración.

D.A.

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