La refinería del gigante petrolero saudí Aramco en Ras Tanura, una de las mayores del mundo, fue impactada este lunes por los restos de dos drones iraníes interceptados por las defensas antiaéreas del país árabe, provocando un pequeño incendio y el cierre preventivo de algunas unidades operativas.
El portavoz del Ministerio de Defensa saudí, Turki al Maliki, confirmó que no se reportaron heridos civiles, aunque los restos de los drones cayeron cerca de infraestructura civil. Por su parte, el Ministerio de Energía indicó que los daños fueron menores y que el suministro de petróleo y derivados hacia los mercados locales no se vio afectado.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran humo elevándose desde la refinería y trabajadores evacuando las instalaciones en aparente calma. Ras Tanura, ubicada en la costa del golfo Pérsico frente a territorio iraní, no solo es una de las refinerías de crudo más grandes del mundo, sino también una de las principales terminales para la exportación de petróleo.
El incidente se produce en medio de la tensión regional por el reciente ataque de EE. UU. e Israel a Irán, que ha elevado los temores sobre la seguridad en el estrecho de Ormuz, vía clave para casi el 20 % del tráfico petrolero mundial. Tras el ataque, el petróleo Brent subió un 8 %, alcanzando los 78,22 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense aumentó un 8,42 % hasta los 71,62 dólares por barril.
Debido a la escalada de tensión, el Departamento de Transporte de EE. UU. emitió una recomendación para que los buques comerciales eviten navegar por el estrecho de Ormuz, el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo, como medida preventiva ante posibles incidentes en la región.
El ataque evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura petrolera ante conflictos geopolíticos en Oriente Medio, y refuerza la atención internacional sobre los riesgos que podrían afectar los mercados energéticos globales.








