Continúan las denuncias sobre abusos y excesos en contra de los turistas.
En Santa Marta un hombre junto con su familia, vivió una verdadera película de terror en el balneario de Bahía Concha.
La víctima ecidió llegar a Santa Marta, junto con su familia, para disfrutar de unas cortas vacaciones.
En total, eran siete personas más los niños. En su estadía visitaron distintas playas, disfrutaron de un paseo en yate y recorrieron parte de los atractivos de la capital del Magdalena.
El día domingo 2 de octubre decidieron atender las recomendaciones de otros turistas y llegar hasta Bahía Concha. Allí se encontraron con el primer inconveniente: no aceptaban mascotas.
Por esa razón tuvieron que pagar un total de $60.000 por un servicio de guardería canina, que aunque no está reglamentado, los administradores del parque lo ofrecen y lo imponen.
Una vez dentro, alquilaron una carpa familiar con el propósito de disfrutar de la playa y de un almuerzo típico.
Según el relato del señor Gutiérrez todo transcurría con normalidad, y después de almorzar decidió meterse al mar. Antes, decidió tomar la cartera donde tenía un total de $7 millones en efectivo y dárselo a su esposa, que lo envolvió en una toalla.
A los pocos minutos la mujer también decidió entrar al mar, y vieron, a lo lejos, como uno de los meseros que atendía a los turistas se acercó a la carpa. Sin embargo, de acuerdo a su relato, pensó que estaba recogiendo las latas vacías.
La sorpresa llegó menos de 10 minutos después cuando salió del mar a cancelar los almuerzos y al buscar la toalla con la cartera, se encontró con que ya no había dinero.
De inmediato alertó a toda su familia, y avisaron a los operadores turísticos que los atendían. “En ese momento llegó el jefe de los meseros, y lejos de ayudarnos nos dijo en una actitud desafiante que él en su equipo no tenía ladrones. Yo le expliqué cómo estaba vestido el hombre que se acercó a la carpa, pero dijo que no sabía quién era y que de malas”, relata la víctima.








