La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) aprobó una nueva medida orientada a controlar el crecimiento urbanístico en áreas rurales de Bogotá y varios municipios de Cundinamarca, con el propósito de proteger el medio ambiente y evitar la expansión desordenada de proyectos de vivienda.
Con la decisión adoptada por la autoridad ambiental, se reducirá significativamente la densidad permitida para construcciones en suelo rural. Mientras anteriormente se autorizaban hasta ocho viviendas por hectárea, a partir de ahora solo podrán levantarse dos casas en el mismo espacio.
La medida busca poner freno a la urbanización descontrolada que durante los últimos años ha generado preocupación por sus efectos sobre ecosistemas estratégicos, fuentes hídricas y zonas de reserva ambiental en la región.
Según la CAR, el ajuste responde a la necesidad de garantizar un desarrollo territorial más sostenible y ordenado, evitando la presión sobre servicios públicos, vías y recursos naturales en áreas que originalmente tenían vocación rural y ambiental.
La decisión también pretende reducir procesos de fragmentación del suelo y el crecimiento de urbanizaciones campestres que, en muchos casos, han transformado zonas agrícolas y de conservación en corredores residenciales.
Sectores ambientalistas respaldaron la iniciativa al considerar que representa un avance en la protección del territorio y en el control de prácticas urbanísticas que venían impactando negativamente la sabana de Bogotá y municipios cercanos.
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Entretanto, algunos actores del sector constructor y propietarios de predios rurales han manifestado preocupación por las implicaciones que podría tener la nueva regulación sobre futuros proyectos inmobiliarios y el valor de los terrenos.









