Las primeras versiones indican que el particular “desayuno” iba a la oficina del director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), coronel Carlos Gutiérrez.
Se trataba de un desayuno sorpresa que contenía en su interior una granada de fragmentación acompañada de una carta amenazante, que al parecer, habría sido enviada por parte de grupos armados al margen de la ley.
Todo parece indicar que tal amenaza se desprenden de las medidas anticorrupción adoptadas por el director en las cárceles del país y sus diferentes decisiones al interior de la institución, según señalaron desde el instituto.
Por el momento se sabe que las autoridades y personal de antiexplosivos, ya se encuentran en el despacho del director del Inpec para lograr esclarecer la situación intimidante de la que fue víctima el coronel Gutiérrez.
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