La propuesta del presidente Gustavo Petro ha causado diferentes impresiones en los sectores económicos y productivos, pues incrementar la tarifa de la factura de energía para pagar el transporte público es un debate que requiere sacar cuentas y la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, se dio a la tarea.
Si bien las cifras varían dependiendo de cada posible metodología y de variables que inciden, las principales conclusiones del informe arrojan que el recibo podría subir incluso más de 170%.
Anif plantea dos posibles escenarios, uno en el que todos los hogares paguen por igual y otro en el que se haga una tarifa diferenciada por estrato.
En el primer escenario, por ejemplo, para las personas de estrato dos la factura se incrementaría de $82.000 a $146.000 si se financia el equivalente a los ingresos del sistema, y de $82.000 a $219.000 si se financia todo el costo operativo, lo que significa un incremento de más de 160%, pero en el segundo escenario el máximo es de $178.000, una variación de 115,8%.
En el caso de las personas estrato tres, la tarifa podría pasar de $104.000 a $168.000 para financiar ingresos y a $241.000 costo operativo, esto arroja un incremento de hasta $131,7%. En el segundo escenario, la variación máxima sería de 154,7%, pues el precio podría llegar a $267.000.
En el caso del estrato cuatro, en el segundo escenario la factura podría pasar de $110.700 a un máximo de $302.000, lo que significa un incremento de 172,8%. Para el estrato cinco, la factura puede pasar de $121.000 a un máximo de $350.000, un aumento de 189,2%. Mientras que en el caso del estrato seis podría pasar de pagar $116.800 a u máximo de $346.000, lo que significa que aumentaría 196,2%.
Camila Ciurlo, jefe de investigaciones de Anif, resaltó que “el cargo en el recibo de la luz en el segundo escenario hay más progresividad en las tarifas, pero igual los estratos bajos tendrían un cargo adicional que creemos que es absolutamente inviable”.
Es por esto que Anif sugiere pensar en fuentes adicionales para invertir en mejoras del transporte público y en hacer una focalización más eficiente de los subsidios. Además, indica que los programas de tarifa cero en el mundo tienen una escala menor a la del Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá.









