Los fiscales de la seccional Atlántico enfrentan una grave crisis de sobrecarga laboral debido al aumento constante en el número de procesos judiciales.
La situación se ha agravado hasta alcanzar una congestión del 10,57% a finales de agosto, con un total de 147.689 casos en curso.La solicitud de la Alcaldía de Barranquilla para que la Fiscalía General de la Nación asigne más fiscales ha sido aceptada, lo que ofrecerá un alivio temporal a la sobrecarga de trabajo que enfrentan los 157 fiscales del departamento. A la espera de la incorporación de seis fiscales delegados contra el crimen organizado y cuatro de la unidad de vida, la distribución actual incluye seis fiscales ante el tribunal, 11 especializados, 75 seccionales y 65 locales.Barranquilla, con 122 fiscales, es la ciudad con mayor número de investigadores, seguida por Soledad con 21, y otros municipios menores como Malambo y Puerto Colombia con 3 y 2, respectivamente.
Crecimiento Exponencial en los ProcesosDesde el inicio del año, la carga de trabajo ha aumentado significativamente. En diciembre del año pasado, había 133.568 procesos, cifra que creció a 147.689 a finales de agosto. Este aumento ha generado una congestión que se refleja en una carga de trabajo desproporcionada para muchos fiscales, con algunos enfrentando más de 2.000 indagaciones individuales.En particular, la Unidad de Vida e Integridad Personal, encargada de homicidios culposos, cuenta con solo un fiscal que maneja 2.066 indagaciones. La Unidad Especializada Gaula y la Unidad contra la Fe Pública también enfrentan cifras alarmantes, con fiscales gestionando hasta 2.282 procesos cada uno.
Impacto en el Servicio JudicialEl incremento en la carga de trabajo ha afectado la eficiencia del sistema judicial, con solo 645 procesos cerrados por sentencia anticipada y 193 en ejecución de penas. Las unidades enfrentan una presión abrumadora, y los fiscales deben lidiar con una gran cantidad de casos complejos.El aumento de casos está vinculado con una ola de criminalidad en el departamento, que ha impulsado la necesidad urgente de más recursos y personal en la Fiscalía. Aunque la reciente adición de nuevos fiscales representa un avance positivo, la situación sigue siendo crítica y requiere atención inmediata para garantizar un servicio judicial efectivo y justo para la comunidad.