En el Barrio Abajo y El Rosario, de Barranquilla, un hombre se movía con sigilo, entregando panfletos extorsivos en los barrios más vulnerables de la ciudad. Su método era sencillo: amenazar a los comerciantes y residentes con la violencia si no pagaban la “cuota” exigida por el grupo delincuencial ‘Los Pepes’.
Pero lo que parecía ser un negocio lucrativo para Orlando Ortiz Ochoa se convirtió en su propia sentencia de muerte. El Gaula de la Policía, gracias a la denuncia ciudadana, logró interceptar en el barrio Centro al extorsionista y poner fin a su juego.
“Personal del Centro Automático Despacho CAD, haciendo seguimiento a la denuncia y a las cámaras analíticas alerta al cuadrante antiextorsión y se logró su captura”, señaló el informe de la Policía.
Al momento de la captura, se encontraron en su poder 4 panfletos extorsivos y 600 gramos de marihuana. La documentación de la motocicleta utilizada por el capturado también resultó ser falsa.
El capturado deberá responder ante las autoridades competentes por el delito de extorsión, tráfico, fabricación o porte de estupefacientes y falsedad marcaría.
Los grupos delincuenciales utilizan este método para obtener dinero de los comerciantes y residentes, utilizando la violencia y la intimidación como herramientas para lograr sus objetivos.






