El Hospital Alma Mater de Medellín ha tomado la drástica decisión de suspender la atención médica a los docentes afiliados al sistema de salud del Magisterio debido a una deuda acumulada que asciende a casi 5.000 millones de pesos.
La medida, que ha sido notificada a la Fiduprevisora y al Fomag, administradores de los recursos de salud para los maestros, afectará la prestación de servicios ambulatorios y hospitalarios, dejando solo la atención de urgencias vitales mientras se salda la deuda pendiente.
Según una carta enviada por el hospital, la cartera vencida es de 4.865 millones de pesos, lo que ha llevado a la institución a una situación financiera insostenible. El hospital argumenta que esta situación obliga a la institución a tomar medidas drásticas para proteger tanto el bienestar de los trabajadores como la seguridad de los pacientes.
La carta aclara que, hasta que se realice el pago total de la deuda, solo se ofrecerán servicios de urgencias vitales a los docentes, afectando gravemente la atención médica que se les brindaba previamente.
El calvario del Magisterio
Este conflicto surge en el marco de lo que debía ser una mejora en el acceso a los servicios de salud para el Magisterio, una promesa del gobierno de Gustavo Petro. Sin embargo, la crisis financiera que atraviesa el sistema de salud de los maestros ha generado un impacto negativo en su bienestar, afectando directamente a miles de docentes que dependen de este servicio para su atención médica.
Este anuncio se suma a las crecientes preocupaciones sobre la efectividad y sostenibilidad del sistema de salud para el Magisterio, que, lejos de mejorar, parece enfrentar nuevos obstáculos.










