El sonido profundo y ancestral de la flauta de millo pierde a uno de sus más grandes exponentes. El folclorista Pedro ‘Ramayá’ Beltrán falleció este sábado a los 96 años, dejando un legado musical que seguirá marcando la identidad cultural del Caribe colombiano.
Nacido en el corregimiento de Patico, en Talaigua Nuevo (Bolívar), ‘Ramayá’ construyó una trayectoria de más de medio siglo dedicada a preservar y difundir los sonidos tradicionales. Su nombre se convirtió en sinónimo de cumbia y de la fuerza interpretativa de la flauta de millo, instrumento con el que logró emocionar a generaciones enteras.
A lo largo de su vida, escribió más de 300 canciones y consolidó un repertorio que hoy es infaltable en celebraciones populares. Temas como El ratón, La rebuscona y Viva el Carnaval siguen vigentes en la memoria colectiva, especialmente durante el Carnaval de Barranquilla, escenario donde su música encontró su máxima expresión.
Su vínculo con esta fiesta fue tan estrecho que en 2002 fue designado Rey Momo, un reconocimiento que reafirmó su papel como figura central del folclor. Décadas después, en 2023, la Guacherna —uno de los desfiles más emblemáticos del Carnaval— le rindió homenaje, evidenciando la huella imborrable de su obra.
Más allá de los escenarios, ‘Ramayá’ fue considerado un portador de tradición. Su estilo, cargado de fuerza y autenticidad, lo llevó a ser invitado de honor en múltiples festivales dentro y fuera de la región, donde su presencia representaba un símbolo vivo de la cultura Caribe.
Ese mismo reconocimiento lo recibió en vida por parte del Ministerio de Cultura, que en 2023 le otorgó el Premio Vida y Obra a portadores del Patrimonio Cultural, destacando su aporte a la preservación de las músicas tradicionales.
Las honras fúnebres del maestro se realizarán este domingo desde las 2:00 de la tarde en el cementerio Jardines de la Eternidad del Sur, mientras que sus exequias están programadas para el lunes 13 de abril a las 2:45 p. m.
Con su partida, el Caribe pierde a una leyenda, pero su música seguirá sonando en cada esquina donde la cumbia sea celebración y memoria. Porque si algo dejó Pedro ‘Ramayá’ Beltrán, fue la certeza de que hay sonidos que no mueren: se quedan para siempre.








