El organismo de control advierte que la Aeronáutica Civil ha abandonado su rol preventivo para convertirse en una entidad reactiva, marcada por la obsolescencia técnica y denuncias de presiones internas.
La Aeronáutica Civil (Aerocivil) atraviesa uno de sus momentos de mayor vulnerabilidad institucional. Un contundente informe de la Procuraduría General de la Nación, conocido en exclusiva, ha sentenciado que la autoridad aérea de Colombia no solo está fallando en su gestión, sino que ha perdido su capacidad de planificación estratégica, limitándose a reaccionar de manera improvisada ante emergencias que ponen en riesgo la seguridad nacional.
El diagnóstico: Una gestión “reactiva”
Para el Ministerio Público, el problema es estructural. Tras meses de seguimiento (2025-2026), la entidad concluyó que la Aerocivil carece de un enfoque preventivo. El punto de inflexión fue el incidente del pasado 20 de febrero, cuando un avión de Latam debió abortar su despegue en el Aeropuerto El Dorado debido al cruce imprudente de un helicóptero de la Fuerza Aérea.
El análisis técnico de la Procuraduría reveló que dicho incidente fue producto de una cadena de fallos: saturación en las comunicaciones, pérdida de visualización en la torre de control y la ausencia de estándares procedimentales claros. Lo que debía ser un caso aislado, se convirtió en la prueba reina de una entidad desbordada.
“Las acciones implementadas no resultan suficientes para satisfacer plenamente los criterios de oportunidad y de enfoque preventivo”, sentenció el ente de control, cuestionando la capacidad de la dirección actual para anticiparse al riesgo.
Obsolescencia y falta de recursos
El informe no solo cuestiona la toma de decisiones, sino el estado físico del sistema aéreo. La Procuraduría documentó hallazgos alarmantes:
Infraestructura crítica: Obsolescencia en radares meteorológicos y sistemas de comunicación que, en muchos casos, operan bajo planes de contingencia debido a que han superado su vida útil.
Capital humano: Una alta carga operativa sobre los controladores aéreos, quienes, ante la falta de personal suficiente, trabajan bajo márgenes de presión que dejan poco margen de error.
Coordinación: Fallas críticas en la sinergia entre las autoridades civiles y militares, una debilidad que hoy se traduce en riesgos reales para la aviación civil.
El factor directivo: Cuestionamientos éticos y técnicos
La gestión de Luis Fernando Martínez Chimenty al frente de la entidad ha sido blanco de críticas tanto por su perfil profesional —marcado por su formación como contador y no como experto aeronáutico— como por las turbulencias internas.
A la crisis operativa se suma la reciente dimisión de Farid Stemberg Parra, quien fungía como director jurídico. Su salida no pasó inadvertida: dejó tras de sí una grave denuncia sobre presiones indebidas para validar procesos que, a su juicio, contravenían la legalidad. “Nunca cambiaré mis principios, ni mi ética profesional por presiones de firmas”, habría declarado Stemberg en comunicaciones internas, un episodio que alimenta las dudas sobre la transparencia en la toma de decisiones de la cúpula directiva.
Hacia una investigación formal
Ante la gravedad de los hechos, la Procuraduría ha dejado de emitir advertencias preventivas para escalar a una postura punitiva. La delegada para la Función Preventiva ha solicitado formalmente que se inicie una investigación disciplinaria para individualizar responsabilidades.
El ente de control buscará establecer si existió una omisión deliberada en la planeación y ejecución de inversiones en infraestructura crítica, así como negligencia en la gestión del riesgo operacional. Con este paso, la Aerocivil se prepara para una auditoría exhaustiva que no solo busca corregir fallas técnicas, sino depurar la gestión administrativa de una entidad cuyo funcionamiento es, hoy por hoy, un asunto de seguridad pública.









