La Federación Nacional de Comerciantes encendió las alarmas sobre la situación que atraviesan miles de tiendas de barrio en el país, tras revelar un informe que evidencia una fuerte caída en la rentabilidad, menor capacidad de compra de los consumidores y un aumento sostenido en los costos operativos.
El estudio de Fenaltiendas advierte que gran parte de los tenderos colombianos actualmente trabaja en condiciones de “supervivencia”, debido al deterioro del poder adquisitivo de las familias y los cambios en los hábitos de consumo.
Según el informe, el 50,45 % de los tenderos aseguró que sus clientes tienen hoy menos dinero disponible para comprar en comparación con el cierre de 2025. Además, el 45 % de los consumidores ahora opta con mayor frecuencia por marcas económicas o productos sustitutos más baratos ante el incremento de precios e impuestos.
La situación también impactó directamente las ganancias del comercio tradicional. El 47,27 % de los negocios reportó una disminución en sus márgenes de rentabilidad, mientras que un 16,35 % de las tiendas ya se encuentra en situación crítica, con menos de tres meses de sostenibilidad financiera.
Fenalco señaló que uno de los factores más preocupantes son los altos costos fijos que enfrentan los tenderos. El 60,45 % indicó que destina más del 10 % de sus ingresos mensuales al pago de arriendo y servicios públicos.
A esto se suman nuevas restricciones por parte de proveedores. Cerca del 39,55 % de los comerciantes afirmó que ahora enfrenta mayores exigencias para abastecerse, incluyendo pagos de contado, reducción de plazos y costos financieros adicionales.
Otro aspecto que preocupa al gremio es el aumento de la inseguridad en los barrios. El 64 % de los tenderos manifestó que la situación de orden público ha empeorado, obligando a muchos negocios a instalar rejas, cámaras, alarmas o incluso reducir horarios de atención.
Pese al complejo panorama, Fenalco destacó que las tiendas de barrio siguen siendo fundamentales para la economía local gracias a la cercanía con los clientes, la confianza y la venta fraccionada de productos, ventajas que continúan posicionando al canal tradicional como uno de los más importantes del país.









