La adjudicación del proyecto de la Planta de Tratamiento de Agua Potable El Curval, valorado en más de 817 mil millones de pesos, ha generado expectativa y debate entre los ciudadanos de Santa Marta, una ciudad que durante décadas ha enfrentado problemas en el suministro de agua potable.
La Empresa de Desarrollo Urbano Sostenible (EDUS), mediante un contrato interadministrativo con la Alcaldía de Santa Marta, adjudicó la obra al Consorcio Planta Curval, integrado por Caribbean Region Water Conservancy Engineering S.A.S. (40 %), CM Ingeniería y Construcción S.A.S. (40 %) y CFD Ingeniería S.A.S. (20 %).
El proyecto contempla la construcción del sistema de acueducto El Curval, diseñado para captar y potabilizar agua del río Piedras con una capacidad de 800 litros por segundo, lo que permitiría aumentar significativamente la oferta del servicio en la capital del Magdalena.
Además, la iniciativa incluye una línea de conducción de 10,5 kilómetros, nuevas redes de distribución y la construcción de anillos hidráulicos para mejorar la presión del agua y reducir las pérdidas por fugas en el sistema.
Entre los sectores que se verían beneficiados se encuentran los barrios Nuevo Milenio, Villa Dania, Garagoa, Cantilito, Timayui y Once de Noviembre, así como el corregimiento de Bonda, comunidades que históricamente han reportado dificultades en el acceso al agua potable.
Mientras la administración distrital destaca la obra como una solución estructural a la crisis hídrica de Santa Marta, en redes sociales han surgido cuestionamientos y expectativas relacionadas con la ejecución del proyecto, los plazos de entrega y los resultados que tendrá para los miles de usuarios afectados por la escasez del servicio.









