Un potente terremoto de magnitud 7,8 estremeció este lunes el sur de Filipinas, dejando al menos 19 personas muertas, más de 130 heridas y una docena de desaparecidos, según el más reciente balance entregado por las autoridades de gestión del riesgo del país asiático.
El movimiento telúrico se registró a las 7:37 de la mañana, hora local, con epicentro cerca de la isla de Burias. El fuerte temblor provocó escenas de pánico en varias regiones de la isla de Mindanao, donde se reportaron graves daños en infraestructura, interrupciones de servicios públicos y numerosos deslizamientos de tierra.
Las autoridades informaron que, tras el sismo principal, se han registrado más de 130 réplicas, algunas con magnitudes superiores a 6,0, lo que ha dificultado las labores de búsqueda y atención de emergencias.
Aunque el reporte oficial mantiene en 19 el número de fallecidos, medios locales señalan que la cifra podría ser superior y alcanzar las 30 víctimas mortales, principalmente por derrumbes, caída de estructuras y deslizamientos ocasionados por el terremoto.
El desastre ha afectado a cerca de 10.000 familias en las zonas más golpeadas. Varias edificaciones, entre ellas escuelas, supermercados y centros comerciales, sufrieron daños estructurales o colapsaron parcialmente.
La emergencia obligó además a suspender las clases para aproximadamente 3,2 millones de estudiantes en cinco regiones de Mindanao, justo cuando comenzaba el calendario escolar correspondiente al periodo académico 2026-2027.
Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno filipino activó los protocolos de emergencia y desplegó equipos de rescate y asistencia humanitaria en las áreas afectadas.
El presidente Ferdinand Marcos aseguró que las autoridades mantienen una coordinación permanente para atender a las comunidades impactadas y restablecer los servicios de energía y telecomunicaciones que resultaron afectados por el movimiento sísmico.
Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) anunció que está preparado para apoyar las labores de respuesta, especialmente en materia de atención a niños, acceso a agua potable, servicios de salud, saneamiento y continuidad educativa.
La situación también afectó las operaciones aéreas. El aeropuerto internacional de General Santos canceló varios vuelos durante la mañana mientras se realizaban inspecciones de seguridad, aunque posteriormente reanudó operaciones para misiones humanitarias y gubernamentales.
Inicialmente se emitieron alertas de tsunami en Filipinas y otros países del Pacífico debido al riesgo de fuertes oleajes. Sin embargo, las advertencias fueron levantadas horas después, una vez disminuyó la amenaza para las zonas costeras.
Filipinas se encuentra ubicada sobre el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta, donde cada año se registran miles de movimientos telúricos de diversa intensidad.









