La propuesta del presidente electo, Abelardo De La Espriella, de convertir a Barranquilla en una “capital alterna” de Colombia abrió el debate sobre su viabilidad jurídica y los cambios que serían necesarios para hacerla realidad.
Actualmente, la Constitución establece que Bogotá es la capital de la República y sede de los principales poderes públicos, por lo que otorgar un estatus oficial de capital alterna implicaría una reforma constitucional aprobada por el Congreso. No obstante, el Gobierno puede sesionar, expedir decretos y desarrollar actividades oficiales desde cualquier ciudad del país sin modificar la Carta Política.
La iniciativa busca fortalecer el proceso de descentralización y dar mayor protagonismo al Caribe colombiano, aunque su alcance definitivo dependerá del proyecto de reforma que presente el nuevo Gobierno ante el Legislativo.










