El presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, confirmó que su Gobierno no mantendrá relaciones diplomáticas con los regímenes de Cuba y Nicaragua, decisión que hace parte de la nueva orientación que imprimirá a la política exterior del país a partir del próximo 7 de agosto.
Según explicó el mandatario electo, esta medida responde a una estrategia basada en la defensa de la democracia, las libertades y la protección de los intereses nacionales. No obstante, aclaró que la decisión no afectará la atención de los ciudadanos colombianos que se encuentren en esos países, para quienes se buscarán mecanismos de representación consular desde otras sedes diplomáticas de la región.
El anuncio se suma a otras reformas planteadas por De La Espriella en materia de relaciones exteriores, entre ellas el cierre de varias embajadas y consulados para reducir el gasto público, así como la suspensión de la apertura de una embajada en Palestina.
De igual forma, el presidente electo manifestó su intención de fortalecer los vínculos con otros aliados estratégicos, incluyendo la reapertura de la Embajada de Colombia en Jerusalén y la apertura de nuevas representaciones diplomáticas en países considerados prioritarios para la política internacional de su administración.
Con estas decisiones, el próximo Gobierno busca reconfigurar la presencia diplomática de Colombia, argumentando criterios de eficiencia, austeridad y alineación con los principios que orientarán su política exterior.











